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El Gobierno declara la emergencia agropecuaria ante la muerte de miles de reses por la falta de lluvias

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La sequía del siglo azota a Argentina
Un ganadero argentino contempla impotente los cadáveres de un grupo de vacas en Stroeder. / AP
El llamado 'granero del mundo', la tierra de los mejores pastos para los vacunos, parece un desierto donde yacen los animales muertos. Una sequía, considerada en muchas localidades como la peor en cien años, castiga desde hace meses a la región agropecuaria tradicionalmente más productiva de Argentina, la llanura pampeana, y augura una caída en la producción de granos y carnes. El Gobierno de Cristina Fernández declaró ayer la emergencia agropecuaria nacional, que implica la prórroga de un año del pago de impuestos para los productores afectados.
Las organizaciones gremiales del campo consideraron insuficiente la ayuda. Sin agua para el riego y los animales, estiman en un 30% la merma en la producción de granos y calculan en 1,5 millones la pérdida de cabezas de ganado. La sequía se extiende por diez provincias: Buenos Aires, Río Negro, la Pampa, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Córdoba.
Si bien el agostamiento se registró durante todo 2008, en los últimos meses el fenómeno se agravó en el corazón productivo. Sólo al norte de la provincia de Santa Fe se perdieron 300.000 vacunos y los que sobreviven lo hacen en condiciones magras. Los técnicos advierten de que se observa una baja en el índice de preñez.
La organización Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que agrupa a medianos productores y cooperativas, informó de que la cosecha de trigo, maíz, soja y girasol, principales cultivos de exportación del país, caerá en treinta millones de toneladas este año respecto de la temporada anterior. En 2007-2008, la cosecha de granos había alcanzado un récord de 97 millones de toneladas, de las cuáles 47 millones correspondían a soja, y se auguraba superar las 100 millones de toneladas este año. Pero factores políticos, económicos y ahora también climáticos conspiraron para una caída.
Primero fue el enfrentamiento del Gobierno con los productores que entre marzo y julio resistieron la decisión gubernamental de subir impuestos a la exportación de granos. Más tarde se precipitó la crisis financiera internacional que provocó una bajada de precios en el mercado mundial. La tonelada de soja, que había llegado a valer más de 456 euros, cayó a la mitad a finales de 2008.
Cosechas a la mitad
Ahora el problema acuciante es climático. Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), «para muchas localidades de la Pampa las lluvias han sido las más bajas de los últimos cien años». La sequía provocó una caída en la cosecha de trigo de dieciséis a ocho millones de toneladas. «Fue la más pobre de los últimos treinta años y todo parece indicar que la producción de maíz, soja y girasol estará también muy por debajo de la producción creciente de los últimos años», alertó el INTA. La CRA cree que el maíz, que había dado una cosecha de 22 millones de toneladas en la anterior temporada, bajará a 15 millones este año, y la soja, de persistir la escasez de lluvias, pasaría de 47 a 37 millones de toneladas.
La menor producción repercutirá en los ingresos de los productores, que ya calculan pérdidas superiores a 5.300 millones de euros. No obstante, los más grandes estiman que la sequía podría redundar en una recuperación de precios. De hecho, la falta de agua en Argentina y sur de Brasil -dos países que atienden el 50% de la demanda mundial de soja- provocó en los últimos días un alza de los costes.
Lo cierto es que con mayor o menor optimismo, los productores se despiden del mejor año en materia de producción y precios agropecuarios, y se preparan para afrontar una cosecha que será magra al menos hasta que vuelva a llover.
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