Una pista más para la quiniela de los Oscar, que se entregarán el próximo 22 de febrero. Ayer los premios del Sindicato de Actores de Hollywood (SAG, por sus siglas en inglés) consolidó la tendencia marcada por los Globos de Oro, al encumbrar la película de Danny Boyle 'Slumdog Millionare', así como al fallecido Heath Ledger como actor de reparto. También recompensó a la británica Kate Winslet, que gracias a 'El lector' arrebató el título de mejor secundaria a Penélope Cruz.
No hay que asustarse. Winslet es la favorita de la Academia tras ser considerada la mejor actriz que no ha ganado un Oscar -seis nominaciones desde los 22 años-, pero afortunadamente para Cruz competirá en la categoría de mejor actriz, pese a que en los premios anteriores lo ha hecho como secundaria frente a la española y el resto del pelotón.
Entre las grandes, Winslet corre el riesgo de quedarse otra vez sentada sobre una calabaza por culpa de Meryl Streep, que el domingo triunfó con su papel de monja inflexible en 'La duda', por mucha humildad que desprendiese en su discurso de aceptación.
Los críticos ven para Viola Davis, madre de un niño víctima de abusos en 'La duda', la misma oportunidad que se abre para Cruz con el cambio de categoría de Winslet. «Me he quedado apesadumbrado porque Viola necesitaba ganar», decía en su blog Lartemy Legel, sobre la única actriz negra nominada para los Oscar en el año de Obama. «Pero como Kate no está nominada en la categoría de actriz secundaria, a lo mejor ese será el premio de consolación de Viola. Se lo merece».
El efecto de la pareja que acaba de recibir las llaves de la Casa Blanca se notó en los vestidos de un solo tirante que paseaban las actrices por la alfombra roja en Los Ángeles, así como en la abundancia de blancos y marfiles, al estilo de los que vistió Michelle Obama en los bailes de toma de posesión.
Matrimonios gays
El Oscar al mejor actor de reparto está asegurado por unanimidad, después de que el SAG volviese a conceder la estatuilla póstuma a Heath Ledger por su papel de Joker en 'El caballero oscuro', el último episodio de la saga Batman. La única pregunta es quién recogerá esa estatuilla. El de mejor actor es un duelo a dos entre Sean Penn, que ayer se llevó el premio del SAG por interpretar al primer político gay de EE UU, Harvey Milk, frente a Mickey Rourke, que ha resucitado en el cine con una rabiosa interpretación en 'El luchador'.
Ambos bordan sus papeles, pero Rourke toca los corazones como nadie, intensificado por el paralelismo con su vida personal. Penn, por su parte, tiene a su favor el contexto de una California sensibilizada por el triunfo del referéndum que ha tumbado los matrimonios gays. Tal vez algunos quieran lanzar un mensaje premiando su interpretación.
En un año en el que los actores están divididos por la negociación de su contrato colectivo y con la sombra de una huelga que no todos ven con buenos ojos, sus miembros decidieron otorgar al elenco indio de 'Slumdog Millionaire' un premio de interpretación colectivo. La película desbancó a su gran rival de los Oscar, 'El curioso caso de Benjamin Button', que se fue con las manos vacías.