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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

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Son los Jóvenes Aventureros Deslocalizados Españoles, profesionales liberales que buscan en China la oportunidad que la crisis les niega en Europa

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Paloma Sánchez acaba de inaugurar una pequeña joyería en la que se pueden adquirir sus delicados diseños en plata y oro, adornados todos con piedras en bruto, su gran pasión. El negocio de esta leridana que estrena la cuarentena no sería objeto de noticia si no fuera porque, en realidad, se trata de la primera joyería española que abre sus puertas en China. Lo hace en el corazón 'chic' de Pekín, Sanlitun, con un patio andaluz como telón de fondo. Además, tampoco es habitual que alguien abandone un buen puesto en una multinacional relojera de renombre mundial, como Brietling, para arriesgarse a un posible batacazo comercial en un año que se presenta entre los más duros de la esfera económica desde la Gran Depresión.
Sin embargo, a Sánchez la crisis le preocupa más por la repercusión que está teniendo en España que por el efecto que pueda tener en su establecimiento, a pesar de que sus productos, cuyo precio oscila entre los 100 y los 6.000 euros, no están al alcance del ciudadano local medio. «Creo que el mercado chino tiene mucho más futuro que el europeo porque el número de 'nuevos ricos' no deja de crecer, lo mismo que la nueva cultura del consumismo exacerbado». Tal es su optimismo que en mente tiene la apertura de tiendas en ciudades de segundo orden del gigante asiático. No está sola, y la crisis económica actual sin duda le reportará más compañía.
Quién le iba a decir hace diez años a Pedro Pablo Arroyo que acabaría abriendo un estudio de arquitectura y diseño en Shanghai. «Nadie», reconoce este madrileño de 39 años que lleva ya cuatro en la capital económica del Gran Dragón, donde ha encontrado el 'sueño chino': las oportunidades que niega España. Al continuo flujo de empresarios y técnicos industriales que llegan al frente de proyectos de producción intensiva se ha sumado desde hace unos años una nueva corriente de profesionales liberales que huyen de Europa, «donde parece que todo está hecho». Su destino ya no lo componen sólo Estados Unidos y Latinoamérica. El futuro está en Asia. Estos jóvenes son los emigrantes españoles que viajaban a Alemania, con una gran diferencia. «La nuestra es una salida elegida, no obligada». Son la generación de JADE: los Jóvenes Aventureros Deslocalizados Españoles.
Arroyo acaba de inaugurar un puente peatonal en el barrio de Qingpu, en Shanghai. Es una estructura que toma prestadas formas de las pasarelas de los jardines tradicionales chinos, pero cuya vanguardia atrae la mirada de propios y extraños. Tanto que el Gobierno le ha encargado un proyecto mayor en el que las excavadoras ya han comenzado su labor: dos puentes gemelos para una autopista.
Coger el petate
Arroyo y Paloma Sánchez son los veteranos de la generación de JADE. La propia joyera reconoce que ya no se considera joven, aunque su espíritu lo sigue siendo. En cualquier caso, ese ímpetu es el que siguen profesionales como Ion Alaña, que también le ha dado esquinazo a la debacle económica trasladándose a China. Este cocinero bilbaíno de 30 años decidió que su espacio natural no iba a ser el lugar en el que tendría éxito, y no lo pensó dos veces antes de coger el petate y plantarse donde sale el sol. Con Kuluska ha añadido sabores vascos a la amplia oferta gastronómica de Shanghai, donde residen ya unos 300.000 extranjeros cuyo poder adquisitivo es superior al de sus lugares de origen. Sin duda, Alaña ha dado en el clavo, y la pequeña 'Basque Modern Tavern' se ha convertido rápidamente en un punto de encuentro para una nutrida clientela que va mucho más allá de la comunidad vasca. Tal ha sido su éxito, en el que sin duda han tenido mucho que ver las dotes publicitarias de la futura mujer de Alaña, Sara Suárez, que la cadena Lizarran tiene en mente copiar la idea, y ya ha anunciado la apertura de la primera franquicia de comida vasca para este mes en la ciudad de Suzhou. Esta es, por lo tanto, la primera vez que un individuo deslocalizado marca la pauta para una multinacional, muestra del profundo impacto que estos nuevos conquistadores tienen en la innovación empresarial.
En los tres años que lleva en China Judas Arrieta (Hondarribia, 1971) ha visto cómo su carrera ha despegado de una forma que en España sería imposible. Ha pasado de vivir sólo con una beca a exponer sus obras en decenas de galerías y codearse con los mejores creadores del continente. Actualmente se encuentra promocionando su último proyecto, la producción de mil juguetes de la serie de 'toy art' Judas Z. En breve viajará a Helsinki para mostrar sus creaciones, y, en marzo, recibirá a la 'generación uno' de artistas vascos que ocuparán la primera residencia española de arte en China, otro proyecto de Arrieta cuyo éxito demuestra el interés de la juventud inquieta por el gigante asiático. «Ser artista en Europa es patético. Somos los parias de la sociedad, sin posibilidades económicas y con una vida ligada a becas y subvenciones. Aquí podemos hacer realidad nuestros sueños más megalómanos. Europa está muerta, y en este país la vida es frenética».
Yolanda Pascual está completamente de acuerdo. «En China puede que sigamos siendo 'mileuristas', pero la vida es mucho más barata y ese sueldo cunde mucho más». Esta diseñadora de moda riojana de 34 años dejó hace ya tiempo Barcelona «porque los precios eran astronómicos». Como otros jóvenes, un par de becas la animaron a salir al extranjero, a Francia y a Tailandia, antes de que buscara un futuro laboral en Vietnam. No obstante, no perdió la esperanza de hacerse un hueco en el mundo de la moda en Europa, pero su intento en Amberes, durante tres meses, no dio ningún fruto. «Entonces vi una oferta para trabajar en Shanghai, en el programa ModArt. El contrato era como de esclavos, pero acepté». Así, hace unos meses llegó a la que ya considera su casa. Da clases de moda en la universidad, pero no le falta tiempo para pensar en ambiciosos proyectos. Junto a dos socios ya está pensando en abrir su propia marca de ropa. «Shanghai es una de las ciudades en las que más consumidores de productos de lujo hay. En China nadie compra ropa de segunda mano».
Juventud acomodada
La donostiarra de 28 años Estibalitz Gete, que llegó el año pasado a Shanghai de la mano de su pareja, un industrial, cree que la juventud española en general está demasiado acomodada como para dar ese paso, algo que ella no pensó dos veces. «Todos mis amigos, menos uno, me llamaron loca por irme a China. Allí vivimos demasiado bien, y la gente está adocenada. Hay que aprovechar la juventud para buscar nuevos caminos de éxito profesional. No sé si la respuesta a la crisis está en China, pero de lo que estoy segura es de que no está en casa». Su carrera de Magisterio tenía pocas salidas en la megaciudad china, pero Praxis Language, la contrató como profesora de español en spanishpod.com un portal dedicado al estudio del idioma a través de 'podcast'. Ahora, Gete comparte micrófono con los otros tres integrantes del equipo, todos ellos latinoamericanos.
Ander Zozaya nació en la misma localidad que Estibalitz Gete, y también ha venido a China sin un horizonte claro, sólo con la intención de escapar de la crisis. La diferencia es que Gete ejerce de profesora y Zozaya, de 26 años, ha llegado como alumno de la Universidad de Donghua para aprender chino, «algo que supone una ventaja comparativa a la hora de encontrar trabajo». Su caso es especial porque ya trabajó en China durante dos años y, el año pasado, decidió regresar a casa con la intención de iniciar su propio negocio. No tuvo éxito y le ha faltado el tiempo para salir corriendo de España. «No sé si China es la respuesta a la crisis. Espero que no. Todo mejorará, pero, de momento, tengo muy claro que, por lo menos en mi caso, allí no hay futuro».
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