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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

temporal

Un funeral conjunto despide hoy a los cuatro niños muertos en Sant Boi, mientras los heridos se recuperan

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«La alarma se quedó corta», admite el Gobierno central
a «cuatro ángeles» en las puertas de las instalaciones de Sant Boi. / AFP
El comportamiento de los servicios de emergencia de Cataluña sigue en el ojo del huracán tras la muerte de cuatro niños de Sant Boi (Barcelona), que fallecieron sepultados al derrumbarse un polideportivo en el que entrenaban a béisbol por las fortísimas rachas de viento. «No se pueden prohibir actividades generalizadas, sino sólo ante riesgos concretos», se defendió ayer el conseller de Interior de la Generalitat, Joan Saura. Su homólogo en el Gobierno central, Alfredo Pérez Rubalcaba, admitió que las previsiones meteorológicas «se han quedado cortas», pero subrayó que «todo el mundo estaba avisado» y los servicios de alerta, «preparados».
«Ninguna comunidad autónoma prohibió actividades extraescolares, deportivas o al aire libre, sino que se recomendó extremar la precaución», agregó Saura, que ayer presidió la reunión del plan de protección civil de la Generalitat. En Euskadi y Galicia, donde se decretó la alerta máxima por la fuerza del temporal, las autoridades cancelaron todas las competiciones escolares previstas para el sábado y recomendaron a la población evitar cualquier actividad al aire libre incluso durante el domingo. El cumplimiento de estos consejos, aseguró el Ejecutivo vasco, contribuyó de manera notable a que el ciclón que pasó por Euskadi en la madrugada del sábado lo hiciera sin dejar daños personales de ningún tipo.
La Generalitat explicó que la alarma por los fuertes vientos se activó el viernes por la tarde ante el aumento generalizado de los cortes de luz y los requerimientos de actuación por parte de ayuntamientos como el de Sant Boi, explicaron Saura y el director general de Protección Civil, Josep Ramon Mora. Respecto al funcionamiento del dispositivo, Mora admitió que es necesario un proceso «de mejora continua», pero no aclaró si la alerta por el temporal fue ajustada.
Rubalcaba sí lo hizo. «Ha sido un temporal impresionante y una vez más nos encontramos con algo fácil de entender: las previsiones meteorológicas se han quedado cortas». dijo el ministro, en referencia al destructivo temporal que dejó doce muertos en su fugaz y fatal barrido por el norte de España. «Todo el mundo estaba avisado y los servicios de alerta, preparados» advirtió, con todo, tras reconocer que es «muy difícil que las predicciones acierten de pleno».
Flores en el polideportivo
Sant Boi de Llobregat llorará hoy la muerte de los cuatro niños de 9 y 10 años que fallecieron sepultados. «Cuatro ángeles», como se leía en los crespones y en las flores que los vecinos de la localidad colocaron en los accesos a la instalación deportiva. El ayuntamiento de la localidad barcelonesa, que ha decretado tres días de luto oficial como muestra de apoyo a los afectados, acordó ayer con los familiares organizar un funeral religioso conjunto. Los otros siete niños que resultaron heridos continuaban ingresados, pero evolucionaban favorablemente. Incluso el menor que se encontraba en la UCI pasó a planta y su diagnóstico es positivo. En un primer momento se temió por su vida.
El funeral de hoy tendrá lugar a partir de las 11 horas en el polideportivo de La Parellada, según señalaron fuentes municipales. Los cuerpos permanecían ayer en el tanatorio de Sant Boi y recibirán el último adiós en unas exequias a las que se prevé que asistan numerosas autoridades.
Mientras, los vecinos de la localidad del Baix Llobregat continuaban sin explicarse cómo pudo suceder el trágico accidente. Ismael Calvo, residente en la zona, relató que fue «terrible» escuchar cómo se caía todo por culpa del viento. «Aquel ruido atronador aún retumba», señaló Xavier Marcador. Otro vecino, Dámaso Escudero, socio del club de béisbol desde hace 25 años, no podía explicarse cómo había podido ocurrir una tragedia de esta magnitud.
Uno de los socios del club que se acercó hasta la instalación y abuelo de uno de los niños que salió ileso del siniestro lo tenía claro: «Los bloques de hormigón del pabellón no estaban bien cimentados».
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