-ETA ha renovado su amenaza terrorista en el comunicado que reivindica el asesinato de Inaxio Uria.
-Que a un señor le asesinen por no pagar el impuesto revolucionario o porque trabaja en las obras de un tren... Eso es repugnante. Es inaceptable para cualquier ser humano, para cualquiera que tenga un mínimo de sentimientos. El TAV tiene que hacerse por encima de todo. Primero, porque es una necesidad, y después, porque una sociedad no puede achantarse ante esto. Yo viví lo del pantano de Itoiz siendo ministro y quedé enormemente orgulloso de haber dado aquella batalla. Es intolerable que unos señores a tiros quieran imponerse a la voluntad de una mayoría.
-Evidentemente, otra cosa es la crítica legítima a los proyectos.
-Por supuesto. Yo he criticado carreteras y autovías.
-¿Le convence el presidente Zapatero cuando niega cualquier nuevo escenario de negociación con ETA?
-Mientras no me demuestre lo contrario, tengo que creerle. De todas formas, ha faltado a la verdad en este asunto y en otros. La política antiterrorista son dos cosas: no se negocia políticamente con ETA y se utiliza la ley. El Gobierno incumplió las dos, aunque ahora ha rectificado. Yo le apoyaré si no cambia de criterio. No hay más receta que la ley, créame. He sido ministro de Interior y algunas cosas he vivido.
-¿La ilegalización o no de listas de la izquierda abertzale será «la prueba del algodón» para el PSOE?.
-Ahora es el momento para conocer la voluntad del Gobierno de España en la lucha contra el terrorismo. ETA no debe estar con ninguna franquicia en el próximo Parlamento vasco. Sería la primera vez y eso es muy importante. Ahí tenemos un termómetro de cuáles son las ideas del Gobierno de Zapatero.
-¿Ahí se enmarcaría el último descabezamiento de Batasuna?
-Los arrestos están ordenados por un juez y celebro que haya sido así, pero no afecta al papel del Gobierno ni a su competencia. La responsabilidad del Ejecutivo es investigar hasta el último detalle de todas las candidaturas para evitar que ETA pueda colarse en el Parlamento vasco. Es el Gobierno el que tiene los medios para ello y la responsabilidad de ponerlos en práctica.
-¿Habría preferido que el juicio a López e Ibarretxe por sus reuniones con Batasuna hubiera seguido adelante?
-Yo respeto las decisiones judiciales. Lo que no me gusta es que personas elegidas democráticamente se reúnan con terroristas.
-¿Por qué cuestionan la gestión de la Ertzaintza contra ETA?
-Para cualquier ciudadano normal, piense lo que piense, es imposible de entender que la Ertzaintza no haya hecho en cinco años ninguna operación policial contra ETA.
-¿A qué lo atribuye?
-Como no lo puedo atribuir a la incompetencia de los agentes, que son gente preparada, sólo lo puedo achacar a que el Gobierno vasco no tiene voluntad de derrotar a ETA.
-¿Cuál ha sido el peor momento que ha vivido por culpa del terrorismo?
-He estado en tantos funerales, con tanta gente llorando... Mucha gente se ha ido del País Vasco por miedo. Año 2009. En Europa. Eso es demoledor. En alguna manifestación y funeral, recuerdo Portugalete y Beasain, me llamaron asesino.
-¿Dónde encuentra refugio?
-En las convicciones y en los principios. En lo que uno cree. En la moral y en la decencia.