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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Vizcaya

24.01.09 -

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S i no pasa nada especialmente raro, el Gobierno vasco comenzará en junio las obras que llevarán el tranvía a Rekalde. Tras un largo cafarnaún de debates, estudios, protestas y proyectos, la cosa parece que marcha. Ayer el alcalde y la consejera de Transportes presentaron el proyecto definitivo con el consiguiente despliegue de datos e infografías. Sobre el papel, o mejor aún, sobre las pantallas, el diseño presenta algunas mejoras. Nos dicen, por ejemplo, que el nuevo trazado es más respetuoso con el entorno. También que, gracias a él, se podrá ampliar el número de plazas de aparcamiento del barrio y ensanchar las aceras. Por si fuera poco, el tranvía mejorará la fluidez del tráfico de la zona. Al chisme, en fin, sólo le falta conseguir que en Rekalde haya más días soleados al año.
Sin embargo, existe un número considerable de vecinos a los que la llegada del tranvía no les llena de ilusión. Ni el nuevo trazado, ni el antiguo. Desde un principio, esos vecinos dijeron que no querían en su barrio el metro ligero, que es como se llama por lo fino al tranvía. Ellos querían un metro pesado: el que va por debajo de la tierra, el de los fosteritos, el que se queda sin energía, el de los retrasos, el de los guardias con perros.
Los vecinos de Rekalde han hecho mucho ruido con este asunto y han sabido aprovechar las corrientes electorales. La reacción de nuestros políticos ha terminado siendo muy curiosa: «Si preferís el metro al tranvía, os pondremos las dos cosas». Y parece que van en serio: ayer se presentaron las obras del tranvía y hace unos meses se anunció que el Gobierno vasco había adjudicado los estudios iniciales de la línea 4 del metro, que es la que en teoría debería pasar un día por Rekalde.
Da la sensación de que el tranvía se acerca definitivamente a Rekalde, aunque, visto lo visto, mejor será no fiarse demasiado. Los vecinos ya hablan de emprender acciones legales contra las obras inminentes. No lo habría tenido fácil la Blanche du Bois de Tennesse Williams de haber sido vecina de Rekalde. Por aquí, ya lo ven, es el metro lo que verdaderamente se llama deseo.
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