A mediados de 2010 se dejará de pasar frío en la zona de llegadas de 'La Paloma'. Acaba de comenzar la reforma de la terminal de pasajeros del aeropuerto, que convertirá el actual espacio a la intemperie en un recinto cerrado de 3.500 metros cuadrados. El acero y, sobre todo, el vidrio resguardarán a pasajeros y acompañantes durante sus esperas. Santiago Calatrava, autor del diseño primitivo de 'La Paloma', ha rediseñado este espacio, amargamente criticado desde la inauguración del nuevo aeropuerto por quienes han sufrido las goteras, el frío y el viento que suelen azotar el lugar. Aena calcula que 900.000 personas utilizan este escenario cada año. Y sus responsables reconocen que, «evidentemente, la idea de ubicar la zona de espera en una galería en la entreplanta no ha funcionado».
Este proyecto es el comienzo de la anunciada ampliación del aeródromo vizcaíno, en la que Aena invertirá un total de 191 millones de euros de aquí a 2012. Se ampliarán los aparcamientos, la plataforma de aeronaves, se reordenará el tráfico... Pero, antes que nada, la terminal de llegadas se dotará de una zona de espera climatizada, con servicios de ocio y restauración y un punto de información turística.
Costará 26,5 millones de euros y estará terminada para el verano de 2010. 3.200 metros cuadrados de vidrio forrarán entonces la fachada inferior de 'La Paloma', pero esta remodelación incluye otras mejoras: la construcción de siete ascensores más «para mejorar la comunicación vertical», detalló Begoña Llarena, directora del aeropuerto, dos nuevos viales de acceso al área de llegadas y la conversión del espacio frontal de la terminal -actualmente en dos alturas- en una única plataforma de acceso «para adaptarnos a la última normativa de accesibilidad».
Zonas estratégicas
Tal y como explicó ayer Llarena, las obras afectarán a «zonas estratégicas del aeropuerto, de modo que deberemos hacer un esfuerzo para compatibilizar los trabajos y el funcionamiento de todos los servicios». Para ello, el proyecto se ha dividido en cinco fases. La primera afectará al ala derecha de la terminal. Se llevará a cabo el cerramiento acristalado en todo ese espacio y, a la vez, se instalarán cuatro ascensores provisionales con el fin de que la comunicación vertical no se vea afectada cuando el tajo llegue a la zona de elevadores.
La segunda se desarrollará también en esta zona de la terminal, pero consistirá en la construcción de una nueva rampa de subida. En la siguiente intervención, las obras se trasladarán al ala izquierda de la terminal y se desarrollarán simétricamente a las ejecutadas en la otra margen. Pero, además, comenzarán las actuaciones en la zona exterior del edificio de salidas, que en realidad es el techo de la terminal de pasajeros.
Dado que el nuevo espacio de llegadas del aeródromo vizcaíno será un recinto cerrado, requiere dotarse de conductos de ventilación y climatización, megafonía, sistemas de comunicación y de datos y una correcta impermeabilización. Su introducción en el techo del nuevo recinto implica actuar desde arriba, desde el acceso a la terminal de llegadas.
La cuarta fase afectará a la zona central de 'La Paloma'. Las obras consistirán en duplicar el número de ascensores. Por fin, en la quinta fase, actuarán en el exterior de la zona de llegadas. Se eliminarán las escaleras de acceso y el área se convertirá en una plataforma a un mismo nivel. Mientras todo esto se desarrolla, 'La Paloma' se dotará de dos nuevas puertas de embarque «para ampliar la capacidad del aeropuerto y afrontar nuevos retos», concluyó Llarena.