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Sociedad

24.01.09 -

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Socialistas y populares criticaron ayer la decisión del Departamento de Sanidad de cerrar medio centenar de ambulatorios los sábados por la mañana al entender que se trata de una medida que «tiende a empeorar y desprestigiar la sanidad pública». A juicio de la parlamentaria Isabel Celaá (PSE), la consejería dirigida por Gabriel Inclán «está haciendo todo lo contrario a lo que dicta el sentido común en materia de política sanitaria. Cuando es más necesario que nunca fortalecer la Atención Primaria, este Gobierno la debilita. Cuando más falta hace que los ambulatorios funcionen a pleno rendimiento para aligerar la carga de los hospitales, el Gobierno convierte a los centros de salud en un cuello de botella de la sanidad pública».
La portavoz del Partido Popular en Álava también censuró la medida adoptada por Osakidetza. Laura Garrido acusó al Ejecutivo de Ibarretxe de «jugar con la salud de los vascos» al llevar a cabo «una política rácana» tras exigir a las autoridades sanitarias que «ofrezcan soluciones desde el rigor y no desde la improvisación».
La oposición también llamó la atención sobre la fecha elegida por el Servicio Vasco de Salud para poner en marcha la iniciativa. «Que hayan retrasado el cierre hasta después de las elecciones autonómicas es muy significativo. Desde luego, no parece hablar muy bien a favor del apoyo social que tienen medidas como las que quieren tomar», aseguró Isabel Celaá. «El Gobierno tiene miedo al coste electoral», añadió Garrido.
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