Damir Markota lleva dos semanas en las que parece estar en boca de todo el mundo. Su repentina marcha de Menorca para recalar en el iurbentia, y los dos partidos que ya ha disputado en menos de una semana, han puesto la atención sobre él como novedad que es. Ha querido, además, el azar que haya tenido que volver a la isla que deportivamente no le quiso. Aunque es un hecho matizable. Tras ver el trato dispensado al pívot de Sarajevo en Bintaufa, la zona en la que se ubica el Pavelló Menorca, público y Prensa se desmarcan de esa presunta falta de cariño, quedando todas las miradas clavadas en Ricard Casas.
A su condición de jugador talismán se refirió tras el partido Txus Vidorreta. Lo hizo por elevar al grado máximo la simplificación que dice que los hombres de negro han ganado los dos partidos en los que ha participado el croata, quien a sus nuevos compañeros ha desvelado la situación que vivió en la isla. Cuando llegó fue presentado al resto de la plantilla en un acto breve en el que el propio Ricard Casas apuntilló que «no iba a jugar». El jueves todo pareció volverse en contra del técnico, quien en la rueda de Prensa posterior a la derrota asumió su déficit de pívots. La mayoría de las preguntas que le dirigieron los medios locales llevaban la misma punta en el dardo.
En la presentación, Markota fue tenuemente aplaudido. En su primera acción de acierto -un dos más uno tras capturar un rebote en ataque-, el respetable en Maó vivió un cortocircuito. En adelante, premió los aciertos del hombre de negro en idéntica proporción a las críticas dirigidas a Jesús Fernández y Vladimir Boisa. El grado de contraste llegó a tal extremo que cuando su ex jugador anotó con limpieza un triple lejano, los aplausos alcanzaron el grado de ovación. Esta peculiar situación favoreció al iurbentia para recuperar ligeramente sus pabellones auditivos. Con mil trompetas repartidas entre el público, más 17 cornetas tras las que maniobraban pulmones dignos de un estudio médico, el ruido solicitado con carteles por la mascota local -el hombre lagartija de ascendencia baracaldesa- alcanzó momentos dolorosos para quienes desempeñaban sus funciones periodísticas a menos de un metro de la legión de tambores que completaban la parafernalia.
Ese alivio propiciado por Markota fue a más cuando el croata, en el último cuarto, se rehízo de varios despistes en los movimientos previstos en los sistemas, sobre todo en la opción de ligar algún 'pick and roll'. Emergió entre los postes para darle a Vidorreta otra pista: que efectivamente sabe y puede rebotear. Tres capturas seguidas valieron un potosí al traducirse en instantes de silencio cuando el ViveMenorca se había lanzado a tumba abierta a tratar de arreglar un descosido imposible de hilvanar.
Aplausos al rival
Ayer, los medios menorquines eran inquinamente generosos hablando de un Markota protagonista muy a su pesar. La suma de 6 puntos, 7 rebotes y una valoración de 10 en 14 minutos en cancha dolió tanto como el hecho de que el público balear le jaleara en detrimento de su equipo. «No ha sido un partido especial, pero estoy muy contento con el triunfo de mi equipo, que me está dando minutos y continuidad. Me siento importante».
La otra cara de la moneda tenía la efigie de Ricard Casas, absolutamente colocado en el disparadero. Ayer, el presidente con el que mantuvo el pulso de Markota, José Luis Sintes, dijo que no está en entredicho ni cuestionado. Sonó mucho a lo que se publicó poco antes de que Curro Segura recibiera el finiquito. A base de chicuelinas, reconocimientos de culpa por el mal juego y frases más directas como «no voy a entrar en eso», Casas se quejó de que «se aplauda a un jugador de fuera y no se anime al de casa».
Txus Vidorreta, que cuenta con algunos antecedentes similares al respecto, rompió una lanza por la franquicia menorquina. «Me ha sorprendido la actitud del público. Es duro que no te apoyen cuando pierdes por diez. Eso en Fuenlabrada no pasa». Mario Stojic se sinceró al máximo. «Es la primera vez que pasa y es difícil de aguantar». Menos mal que la historia no iba con un iurbentia que tiene ante sí un nuevo reto: llegar, al menos, a las cuatro victorias consecutivas. Estudiantes y Menorca ya han caído. Mañana será el turno del Manresa y el martes de los dragones de Artland.