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Cultura

24.01.09 -

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Las donaciones de los particulares
En los orígenes del Museo de Bellas Artes de Bilbao, que el pasado año celebró su centenario, se halla una burguesía enriquecida con la industrialización de la ría del Nervión, que pronto mostró la fuerza de su deseo coleccionista y reunió unos importantes fondos. Éstos serían después el germen de la actual pinacoteca vasca.
Las tres primeras donaciones importantes, la del ingeniero de minas Laureano de Jado -más de trescientas obras-, la de Antonio Plasencia y la del primer director del museo, el pintor Manuel Losada, fueron capitales para la pinacoteca. A ellas se sumaron las piezas atesoradas por la Casa de Juntas de Gernika y el Consulado de Bilbao (autoridad portuaria de la Villa).
La colección Jado marcó la personalidad y el rumbo de la exposición permanente en cuanto a la pintura antigua se refiere, de marcado acento flamenco y holandés. En su legado se encuentran obras de Bouts, Cleve, Coecke, y también copias de los más decisivos Memling, Metsys y Eyck. Antonio Plasencia tuvo gustos similares, la estética de los Países Bajos, luego reafirmada por posteriores donaciones, como la de José Palacio, con obras de pintores tan señeros como Jan Brueghel.
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