La osadía de algunos delincuentes parece no tener límite. Un estanco del barrio leiotarra de Lamiako sufrió en la madrugada de ayer su enésimo asalto nocturno. Esta vez, los autores no dudaron en arrancar de cuajo la persiana y el ventanal doble del escaparate para acceder al interior. Con la luz del día, el aspecto del establecimiento era todo un espectáculo para la clientela y los viandantes.
«El ventanal estaba tirado por completo en la acera, hecho añicos, objetos rotos y el estanco todo revuelto, algo deprimente», detallaba la propietaria del comercio. S. M., aún con el susto en el cuerpo, no ocultaba su desesperación: «Estoy harta de esta situación, ya he sufrido ocho atracos desde que abrí hace 14 años. El único consuelo que me queda -añadía- es que todos se han producido cuando no había nadie dentro».
El botín de esta última vez ha consistido en una importante cantidad de tabaco y el dinero de la máquina registradora. Los ladrones pasaron por alto otro tipo de objetos de valor, como mecheros tipo 'zippo' o 'creditrans', que sí se llevaron en otro atraco perpetrado el pasado mes de noviembre.
Según relató la estanquera, el primer aviso de que algo estaba sucediendo llegó a las 2.45 horas. «La central de alarmas me despertó para advertirme de que se había disparado la alarma en la zona del mostrador», explicó. Ante la posibilidad que el dispositivo se hubiera disparado de manera fortuita, avisó a una amiga residente en la zona para que comprobara lo sucedido. «Me confirmó que sí habían robado en el estanco, pero no entró en detalles para no asustarme».
El siguiente paso fue avisar a la Ertzaintza, que desplazó varias patrullas a la zona. Según la estanquera, las primeras pesquisas sobre la autoría apuntan a una banda organizada, si bien parece descartarse que utilizaran un automóvil para derribar el escaparate. Los agentes de la Policía autonómica encontraron encima del mostrador una pequeña mancha de sangre supuestamente perteneciente a uno de los atracadores. Se valdrán de ella para tratar de desvelar su identidad.
Barrio «inseguro»
S. M. achacó el robo a la inseguridad que vive el barrio. «Son habituales los robos en vehículos a cualquier hora del día: estamos totalmente abandonados por las autoridades». Su opinión la comparten otros residentes y comerciantes, que critican con especial dureza al alcalde, Eneko Arruebarrena, que «desde las elecciones sólo ha visitado el barrio con ocasión de las inundaciones», decía una vecina.
La víctima del asalto se mostraba ayer desesperanzada, duda que su clamor obtenga respuesta. «Necesito que me ayuden, de lo contrario tendré que cerrar». A su juicio, la solución pasaría por aumentar la vigilancia policial «principalmente de noche, cuando suceden la mayor parte de los delitos».