Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Bilbao Basket

VICTORIA DEL IURBENTIA EN MENORCA

El iurbentia remonta el vuelo con un triunfo que demostró en Menorca que puede interpretar varios papeles en un partido

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
A Menorca se va a sufrir. Las excelencias, innumerables en la hermosa isla balear, se tornan espinas cuando se trata de visitar su cancha de Maó. Allí, en el Pavelló que se tardó tres meses en construir en cuanto se certificó el ascenso de los descendientes de La Salle, quien llega de visitante sale, como poco, amoratado. También el iurbentia ayer, aunque feliz por haber confirmado su despegue liguero con una victoria defendida, nunca mejor dicho, hasta sus últimas consecuencias. Decibelios y mucha pasión para animar en vano a los de Ricard Casas, que acabó abucheado camino del vestuario y con otro rejón de castigo previo cuando Damir Markota, el pívot al que no quiso, clavó un triple demoledor.
A todo hay que saber jugar en la vida. También a un concepto de baloncesto ajeno al habitual. Lo marca el rival, el arbitraje, el ambiente, el día que uno tenga. Durante muchos minutos, el iurbentia supo a lo que atenerse en cada instante. Le avalaba su buena defensa, por momentos estelar. Se trataba de defender el aro propio con lo que fuera. Al principio fue pagando el precio de las personales dado que el trío arbitral se tomó muy en serio su labor. Con el paso de los minutos y ajustadas las marcas, el mérito fue ya exclusivo del trabajado concepto defensivo del equipo. Dejaron los hombres de negro al ViveMenorca en cuatro canastas de campo en el primer y tercer cuartos; a un referente como Stojic conminado a siete puntos al descanso, todos ellos desde la línea de castigo de las personales; a una pírrica anotación de nueve a los balerares en el acto previo al desenlace... y así, resta y sigue.
Con tanta devoción defensiva podía esperarse un despegue en el luminoso, alguna alegría previa de los de La Casilla. Pero lo suyo fue, durante la primera parte, ocupar el remolque a la espera de hacerse con el volante. Con buenos porcentajes de nuevo, también supo jugar a la piedra, recolectando de punto en punto. Como en el segundo cuarto, cuando con sólo un triple y dos canastas de dos se fue hasta los 19 puntos gracias al bono-personal que había adquirido en las taquillas de Bintaufa.
Banic, el capo
Equilibrado el resultado al descanso, el iurbentia había avanzado mucho. Se había quitado de encima el lastre que acostumbra a hundir a los visitantes de los menorquines en los primeros cuartos, a los que Casas suele porfiar la ventaja de una arrancada celérica. Había, por lo tanto, llevado el juego a su terreno, al de un marcador bajo, con una proyección que invitaba a bucar el cuerpo a cuerpo, en el que los vizcaínos se sienten especialmente cómodos. Y en ello se enfrascó el iurbentia en la reanudación.
Defendiendo, con Banic como 'capo', arropando a Markota en los minutos que estuvo en cancha sin que Pasalic se quedara en el camino. Nunca una estadística ha sido más inexacta con un jugador como la de ayer con el pívot de Split. Comenzó con cinco puntos como única anotación del equipo, ayudó en las coberturas sobre Eley, se confundió menos de lo que dicen las siete pérdidas que le llevaron a una valoración negativa y transmitió compromiso.
Más dialogo...
Como el resto del equipo. Porque quizá nunca ha faltado pero, en las dos últimas jornadas, sobre la pista se han visto otras cosas: más diálogo, mayor compenetración... es lo que tiene ganar y estar en la pomada. Cada uno en su momento. Blums, llevando mayor tiempo el peso; Seibutis, viniéndose arriba hasta que las faltas se cruzaron en su camino; Quincy Lewis, como dinamizador y autor de puntos clave, junto a Salgado. Recordaron en el desenlace la responsabilidad asumida con éxito en Podgorica, cuando en los segundos finales noquearon al Buducnost. Aquí ampliaron el lapso a los tres minutos decisivos. Y todos, hasta los más dispersos en el juego, sin dejar un hueco en la barrera, convirtiendo a su equipo en un muro en el que el ViveMenorca acabó estrellado una y otra vez. Y lo apuntado antes, Markota, aplaudido. El bosnio-croata-sueco se dejó ver en la pintura con intensidad en el rebote (7). Así, con un batallón kamikaze, es como se pueden ganar partidos, mirar hacia adelante y pensar en el paradisíaco futuro en los 'play-off'. Sólo queda, por ser lo inminente, redondear la faena el domingo ante el Manresa. Al final de enero, la cuesta se acaba.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS