Litografías, esculturas, trabajos textiles, bajorrelieves y cuberterías componen la colección de 81 piezas, atribuidas supuestamente a Salvador Dalí e intervenidas ayer por la Policía Nacional en un hotel de Estepona. Las obras habían sido trasladadas desde Francia y se hallaban a la venta en el hotel Kempinski de la localidad malagueña. El organizador de la exposición, un ciudadano francés, fue detenido bajo la acusación de falsificación de documentos y estafa.
Las investigaciones policiales han corroborado que al menos doce de estos objetos podrían haber sido sustraídos, según los archivos de Interpol y la propia base de datos de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, ya que existe la constatación documentada de que existen obras idénticas denunciadas como robadas en España, Bélgica, Francia y Estados Unidos. Además, los agentes han localizado una veintena de supuestos certificados de autenticidad de esculturas atribuidas al artista catalán. El catálogo incluía la figura de un elefante de unos tres metros que se vendía por un importe de 1,2 millones de euros.
Ahora se espera que el informe de la Fundación Gala Salvador Dalí ratifique si los números de serie de las piezas intervenidas coinciden con las denunciadas. Mientras ta nto, algunos responsables del hotel han asegurado que las obras «nunca fueron expuestas al público», entre otras cosas porque desde un primer momento los agentes advirtieron de su posible «procedencia ilícita» y fueron retiradas de las dependencias donde se habían almacenado para su investigación.
Fuentes de la Fundación han rehusado pronunciarse sobre esta operación, aunque han proporcionado estadísticas que proporcionan cierta luz sobre la sombra de sospecha que se cierne sobre buena parte de la creación daliniana, al menos aquella que no forma parte de su período más representativo. Según sus estadísticas, el pasado 2007 se presentaron en su sede trescientas veintinueve peticiones de autentificación de obras, de las que doscientas setenta no fueron tramitadas al no ser piezas únicas. Del resto tan sólo entre el 30 y 40% obtuvieron la pertinente acreditación, aunque los portavoces aseguran que, a menudo, se carece de fundamentos suficientes para conceder el certificado de autenticidad.
El descrédito se originó, fundamentalmente, a raíz de ser desvelada la operación masiva de simulación protagonizada por John Peter Moore, gestor de la obra pictórica del artista catalán entre los años 1964 y 1972. Tan sólo la demencia senil evitó la condena de este antiguo militar inglés, acusado de vender reproducciones no autorizadas por el autor y haber utilizado láminas en blanco con la supuesta firma de Dalí para difundir serigrafías falsas.