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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

GENERAL

Sanidad asegura que una correcta intervención ante un caso de muerte súbita puede salvar la vida de 600 personas al año

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20.000 vascos recibirán formación para actuar ante paradas cardiorrespiratorias
«Cómo salvar una vida». Saber actuar correctamente cuando una persona sufre una parada cardiorrespiratoria puede evitar 600 muertes anuales en una comunidad autónoma como la vasca, donde fallecen una media de 840 ciudadanos al año por muerte súbita. Teniendo en cuenta que nueve de cada diez enfermos están acompañados en el momento en que sufren la parada, el Departamento de Sanidad ha puesto en marcha un proyecto «innovador» con el que se pretende formar a más de 20.000 personas para que puedan actuar correctamente ante un caso de muerte súbita. «Se trata de una actuación muy sencilla que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte», señaló el consejero Gabriel Inclán.
Medio millar de estudiantes de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco formarán a partir del mes de marzo a un total de 2.500 estudiantes de Cuarto de ESO (15-16 años) y a otros tantos donantes de sangre para que aprendan a realizar una resucitación cardiopulmonar básica. «El objetivo es mantener al paciente con vida hasta la llegada de la ambulancia», precisó la directora de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Michol González Torres. Los responsables del proyecto pretenden que cada uno de los voluntarios enseñe a su vez a «otras tres o cuatro» personas de su entorno hasta alcanzar una red de colaboradores formada por más de 20.000 ciudadanos. Los datos que maneja el Departamento de Sanidad revelan que «ocho de cada diez personas que presenciaron un caso de muerte súbita el año pasado -llamados testigos- no tenían conocimiento alguno de cómo se hace una resucitación cardiopulmonar básica», lamentó Gabriel Inclán.
Para evitar que este tipo de situaciones se repitan, los participantes recibirán un DVD informativo en euskera y castellano y un maniquí hinchable para que puedan realizar las prácticas. Las clases de formación durarán media hora y en ellas se les explicará a los estudiantes y donantes de sangre que participen en el programa las claves para realizar una resucitación. «Nos encontramos ante un número muy importante de ciudadanos que con unos consejos básicos podrían mejorar las posibilidades de supervivencia de muchos pacientes», insistió Inclán.
Los cinco primeros minutos son «fundamentales» en la denominada cadena de supervivencia. De hecho, «cada minuto en el que no se actúa disminuye un 10% las posibilidades de que la persona salga adelante», explicó la directora de Emergencias de Osakidetza, Teresa Garmendia, durante la presentación de la campaña 'Cómo salvar una vida'.
Treinta compresiones
El protocolo de la reanimación cardiopulmonar, conocida en el mundo de la emergencia como RCP, establece que se deben hacer dos insuflaciones de aire y una treintena de compresiones en el esternón para mantener al paciente con vida y ganar tiempo hasta la llegada de la ambulancia. Momento en el que los sanitarios aplican una desfibrilación precoz para reactivar el corazón del enfermo. El siguiente paso en la cadena de supervivencia sería la «rápida aplicación de las técnicas del soporte vital avanzado y el traslado al centro hospitalario».
La campaña llevada a cabo por el Departamento de Sanidad pretende «mejorar la respuesta» de la sociedad ante la muerte súbita a través de una intervención «rápida y controlada». La parada cardiorrespiratoria es una de las principales causas de fallecimiento en los países industrializados.
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