El PNV arremetió ayer con dureza contra Eusko Alkartasuna tras consumar este partido su apoyo a ANV y cederle la Alcaldía de Busturia. «¿Qué diferencia hay entre Azpeitia y Busturia? ¿Tiene que haber muertos o atentados para que haga lo correcto?», se preguntó el presidente del Bizkai buru batzar, Andoni Ortuzar, resumiendo así el malestar de su formación y el discurso del portavoz jeltzale en el Ayuntamiento vizcaíno, Mikel Álvarez, una vez terminado el pleno extraordinario que proclamó alcalde a Andoni Elorrieta.
El nuevo regidor se presentó a las últimas elecciones locales como miembro de ANV antes de su ilegalización y ayer logró el bastón de mando municipal tras la renuncia de Rodolfo Lartitegi, de EA, en cumplimiento de un pacto que ambas formaciones suscribieron tras los comicios de 2007. Este acuerdo contemplaba que durante más de un año gobernaría el edil de Eusko Alkartasuna mientras Elorrieta completaría posteriormente el resto del mandato, enviando al PNV a la oposición a pesar de haber sido el grupo más votado. Una situación muy similar a la de Azpeitia, pero que cambió el pasado sábado cuando el aeneuvista Iñaki Errazkin perdió la Alcaldía a causa de una moción de censura apoyada por los partidos que presiden Iñigo Urkullu y Unai Ziarreta por no condenar el asesinato del industrial Inaxio Uria.
El PNV presentó ayer a su propio candidato, Joseba Retolaza, que sumó los cuatro votos de sus concejales para encabezar el Consistorio de Busturia. En los comicios de 2007, ANV obtuvo tres ediles, uno menos que los jeltzales por cinco votos de diferencia, mientras que EA logró dos. Ambos sumaron sus votos para aupar a Elorrieta como nuevo regidor.
El portavoz peneuvista, Mikel Álvarez, denunció la «inexplicable mascarada» que se representó ayer en Busturia. Álvarez recordó la mayoría relativa que su formación ostenta en el municipio y, aunque calificó de «legítima» la actuación de los partidos que gobiernan, la consideró «no ética». «¿Acaso no ha sido el alcalde una marioneta de ANV en el año y medio transcurrido?, se cuestionó. Ortuzar fue más claro y tildó la maniobra de «robo».
El edil peneuvista desacreditó las actuaciones del equipo de gobierno y denunció la «burocratización» y el «oscurantismo» que, a su entender, se ha instaurado en el Ayuntamiento. En el apartado ético, repasó las mociones debatidas en el Consistorio ante los distintos atentados de ETA para censurar la «cobardía política de EA». También en este capítulo Andoni Ortuzar fue mucho más contundente al afirmar que sentía «pena y tristeza» por el pleno que había presenciado. Aseguró estar prevenido ante la «falta de valentía» de la izquierda radical para «decir no a ETA», pero se mostró sorprendido «por el compromiso ético y democrático demostrado por EA». «¿Qué diferencia hay entre Azpeitia y Busturia? ¿Necesitan que haya muertos o atentados para hacer lo correcto?», se interrogó.
El portavoz municipal de EA no respondió a las críticas y justificó el pacto con ANV ante el nulo entendimiento con el PNV y porque las urnas evidenciaron que los vecinos pedían «un cambio». La semana pasada, el secretario de Política Institucional de Eusko Alkartasuna, Rafa Larreina, defendió la disparidad de criterios de los grupos locales porque «en los municipios se llevan dinámicas muy propias».
El nuevo alcalde, Andoni Elorrieta, reclamó la aportación del PNV para «cumplir el programa al completo» en el Ayuntamiento, pero le acusó al mismo tiempo de «colaboración activa con los poderes españoles, con la guerra sucia, las deportaciones y la dispersión» de los presos. El PNV no tiene las manos limpias», señaló.