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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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Mauricio Pochettino se estrenó como técnico del Espanyol con un empate ante el Barcelona, en un partido muy intenso durante la primera parte y que fue perdiendo interés con el paso de los minutos, ya que el conjunto azulgrana no ofreció su nivel de juego habitual y los blanquiazules dieron por buena la igualada. Bastó un minuto para comprobar el radical cambio del Espanyol. El conjunto blanquiazul, que navegaba a la deriva desde hacía semanas, no parecía el mismo de los últimos meses y en apenas un minuto puso cerco a la portería de Pinto con notable peligro. Hacía tiempo que no se veía una intensidad tan elevada en Montjuïc.
El Barça tuvo mucho problemas para combatir la presión de los locales. La lesión de Márquez fue un nuevo contratiempo para los azulgrana, que fueron incapaces de sacar el balón jugado desde su línea defensiva, ya que ni Cáceres ni Puyol poseen el desplazamiento en largo del mexicano. Los de Guardiola se sintieron incómodos y echaron de menos una referencia en el centro del campo como Xavi que manejara el 'tempo' del partido. Los de Pochettino, por su parte, no bajaron un ápice su agresividad y continuaron atando en corto a sus rivales, aunque les faltó un poco de jerarquía en la medular.
No fue el Barça espectacular ni arrollador de otras veces y hasta el minuto 32 no remató por primera vez a puerta, después de una buena acción individual de Iniesta. Antes, el Espanyol había avisado con un cabezazo de Callejón, que Pinto atrapó sin excesivos problemas. El Barça ha malacostumbrado al mundo del fútbol con sus constantes exhibiciones esta temporada, pero en Montjuïc acusó en exceso jugar con un once con presencia mayoritaria de suplentes. Su teórica superioridad menguó ante un rival herido con ganas de agradar a los suyos.
Tanto se redujo que en los compases finales de la primera parte fue el Espanyol el que tuvo las ocasiones más claras para marcar.
El partido reclamaba un cambio y Guardiola decidió mover pieza dando entrada a Xavi y Messi. El Barça requería de sus mejores argumentos ofensivos para sentenciar la eliminatoria y se jugó todas sus cartas en el último cuarto de hora del choque. La entrada de Messi alertó a los locales, que estuvieron muy pendientes de las evoluciones del astro argentino. Los de Pochettino, necesitados de un resultado que les inyecte un poco de autoestima, renunciaron descaradamente al ataque y dieron por bueno el empate.
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