Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

Vizcaya

21.01.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Conciliar los intereses de los vecinos con los de los empresarios de la hostelería de noche no es tan sencillo», admiten fuentes del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao, que ha de enfrentarse a menudo a juicios en los que se ha denegado una licencia de apertura a un nuevo local. «Los bilbaínos no quieren más pubs y discotecas», sentencian.
Al mismo tiempo, asumen que tal vez, hasta ahora, «se ha pensado sólo en los vecinos» y se ha «apretado demasiado» a los hosteleros. La normativa se ha ido haciendo cada vez más «restrictiva», hasta el punto de que hay en la ciudad zonas vetadas, como Pozas o el Casco Viejo, donde la concentración de bares es tal que impide que se levante ni una sola persiana más. Se ha endurecido en todos los aspectos menos en uno: ahora en lugar de contar una persona por cada metro cuadrado de establecimiento, como antes, se contabiliza una persona por cada medio metro cuadrado, lo que aumenta la capacidad de los nuevos locales, como, por ejemplo, el Loft, que supera el medio millar de aforo.
Sin embargo, el Congreso o el Mao Mao se rigen por la norma anterior. Se ubican en edificios industriales, no en los bajos de bloques de viviendas como otros pubs. En su caso, lo que impide que puedan aumentar el aforo y, por tanto, el volumen del negocio es la distancia mínima de 200 metros que ha de existir entre una discoteca y otro local. «La verdad es que no se nos ha ocurrido una técnica mejor para regular la hostelería que las distancias», confiesan fuentes municipales.
Dejan, no obstante, una puerta a la esperanza para los empresarios de la noche. La única salida pasa por «retocar la ordenanza», pero para ello no sirve con un caso concreto, sino que tendría que haber un sentir general del sector. Además, el cambio no se hace de la noche a la mañana, sino que podría demorarse uno o dos años y requeriría del apoyo en pleno de los partidos políticos, algo que sí obtuvo la actual. El obstáculo más difícil de saltar, sin embargo, sería la férrea oposición de los vecinos a que crezca el ambiente nocturno.
Fuentes municipales admiten que la idea de retocar la ordenanza les ha «rondado la cabeza».
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Te ofrecemos todos los eventos de cada día: teatro, conciertos, exposiciones...
Vocento
SarenetRSS