El hospital de Cruces ha tenido que retrasar 16 operaciones programadas para hoy al no disponer de camas suficientes para ingresar a los pacientes tras la intervención, mientras el sanatorio de Gorliz mantiene cerrada una planta con capacidad para treinta enfermos por «falta de personal». Los responsables del centro baracaldés se vieron obligados a «reprogramar los partes quirúrgicos» ayer por la mañana ante la avalancha de enfermos que llegaron a Urgencias aquejados de gripe y problemas respiratorios. «La capacidad del hospital se encuentra al límite de plazas y no es la primera vez que se tiene que cambiar todo el cuadrante de operaciones porque no hay camas», denunciaron los sindicatos.
Pese a los cambios introducidos por la dirección para atender a todos los pacientes «ocasionándoles el menor trastorno posible», la actividad quirúrgica del centro -el hospital de Cruces dispone de 33 quirófanos- se mantendrá durante toda la jornada, con 80 intervenciones. «No se suspenderá ninguna operación. Lo que vamos a hacer es reprogramarlas. Es decir, se van demorar las intervenciones no urgentes que precisen el ingreso del paciente durante varios días -caderas, vesículas...- por otras en las que el enfermo pueda ser dado de alta a las pocas horas para que no ocupe cama», explicó el gerente del hospital, Mikel Álvarez. Las operaciones oncológicas y cardiovasculares «no se tocarán» al tratarse de «intervenciones indemorables».
En cualquier caso, la dirección del centro vizcaíno se comprometió ayer a operar a los pacientes a los que se le ha retrasado la operación por falta de camas en un plazo máximo de una o dos semanas. «Tienen que entender que se trata de un principio de solidaridad con los enfermos urgentes», subrayó Álvarez. Se da la circunstancia de que mientras el hospital de Cruces se ve obligado a reprogramar y retrasar operaciones por falta de habitaciones, el sanatorio de Gorliz, al que el hospital baracaldés deriva pacientes de media estancia para evitar precisamente que ocupen una cama, mantiene cerrada la planta primera izquierda, con capacidad para treinta enfermos. Los propios trabajadores han solicitado la apertura del ala, pero la dirección de Osakidetza se ha negado a utilizar las habitaciones «alegando problemas de personal», denunciaron los trabajadores del sanatorio.
Tres días en Urgencias
El Servicio de Urgencias del hospital de Cruces volvió a sufrir ayer una jornada «caótica» al recibir una nueva avalancha de pacientes aquejados de problemas respiratorios y gripe pese a que el virus ya está en niveles muy bajos. Los trabajadores no daban abasto y los pacientes se amontonaban en las salas a la espera de que un médico les atendiese. La imagen de los boxes doblados -dos camillas en un espacio reservado para una- es habitual en unas Urgencias acostumbradas a que los pacientes pasen hasta tres días ingresados en la sala de evolución al no disponer de una cama en planta.
«Esto es la guerra. Y lo más triste es que ya lo vemos como algo normal», se quejaba ayer una enfermera mientras ponía una vía a un paciente sentado en una silla de ruedas en medio de uno de los pasillos. Cruces nos es el único hospital vasco que tiene problemas en las Urgencias. Txagorritxu y Santiago tampoco se libran. Los centros vitorianos han tenido que trasladar en los últimos días a más de setenta enfermos a varias clínicas por falta de camas, aunque los gerentes de ambos centros aseguran que «poco a poco todo vuelve a la normalidad».