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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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Vecinos de Basurto, que durante años sufrieron el ruido de un bar, ven con recelo el desembarco de Pacha en el mismo local
21.01.09 -

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Decibelios bajo sospecha
El presidente de la asociación vecinal de Basurto y varios residentes, junto al local. / M. ATRIO
Cada barrio tiene sus maldiciones y la de Basurto es, sin duda, el ruido. Sus habitantes llevan años lidiando con el monstruo del viaducto y su rugido continuo y también se han resignado a convivir con el trajín de San Mamés, Termibus, del parque de Bomberos y de la comisaría de la Policía Local... Y ahora temen que esta lista negra se incremente con un nueva incorporación: una franquicia de la célebre discoteca Pacha.
Aunque el proyecto se encuentra actualmente en entredicho -las obras están paralizadas y la licencia de actividad, embargada-, los vecinos de los portales cercanos al local donde la firma pretende asentarse, en los números 17 y 19 de Luis Briñas, anunciaron ayer que harán llegar al alcalde, Iñaki Azkuna, su preocupación y su rechazo a los planes de Pacha. «Tenemos constancia de que nos recibirá -aseguró Juan José Lecea, vecino del inmueble-. Ante todo, queremos aclarar que no tenemos nada en contra de esa discoteca ni del ocio, pero entendemos que un edificio donde vive gente no es el sitio más adecuado para un negocio de este tipo. Lo normal es que se ubique en un polígono industrial donde la gente pueda divertirse sin molestar a nadie».
Aunque se están anticipando a un problema que todavía no se ha producido, los residentes justifican su recelo por la mala experiencia que ya han tenido con 'La Riza', el establecimiento hostelero que se ubicaba en la misma lonja. «¿Se imaginan lo que es tener a las tantas de la mañana el 'chunta-chunta' a tope a pocos metros de la cama? ¿Saben lo que es oír de madrugada las conversaciones de los clientes en la calle, que están arreglando el mundo? ¿Y los timbres sonando porque siempre hay alguno al que le da por hacer el chiste? ¿O la suciedad de los portales al día siguiente? Nosotros sí, todo eso ya lo hemos vivido».
De hecho, Javier Molinuevo y Félix Aragón, otros dos vecinos de la zona, afirman que «durante seis o siete años» realizaron «infinidad» de denuncias a la Policía Local y al Ayuntamiento por el exceso de ruido. También admiten que se hicieron mediciones y que el bar acometió obras para paliar el impacto acústico, pero sus problemas no acabaron de resolverse hasta que cerró hace dos años. «Todo un alivio», admite Mari Ángeles Sanz, otra residente que recibió la noticia del desembarco de Pacha como un jarro de agua fría. «Cuando pensábamos que ya íbamos a estar tranquilos, nos enteramos de lo de Pacha en la época en que la discoteca estaba haciendo un concurso cuyo premio era una operación de aumento de pechos... y pensamos, ¡madre mía! ¿qué nos viene ahora?».
«Con lupa»
Y eso que, según afirman, «hace tiempo», un relaciones públicas de la firma de ocio intentó tranquilizarles diciéndoles que «el local era sólo para gente de élite y que iba a llevar mucho dinero a la zona». «Ya, ¿y es que la élite no hace ruido, con sus cochazos y demás?», se preguntan los habitantes del inmueble.
Por eso, escarmentados e inquietos, quieren pedir ahora todas las garantías de que no va a haber problemas, porque saben «por experiencia» que las actuaciones a posteriori no suelen ser efectivas. De hecho, la semana pasada un centenar de residentes se reunió para abordar el asunto y estudiar la posibilidad de iniciar acciones legales si el proyecto sigue adelante. El presidente de la Asociación de Vecinos de Basurto, Javier Muñoz, reiteró ayer que «va a examinarse el proyecto con lupa y a exigirse todas las garantías preventivas», alertó.
Por su parte, Alfonso Terceño, abogado especialista en litigios de impacto acústico, destacó que, en estos casos, «antes de la apertura deben tenerse en cuenta medidas correctoras para los efectos aditivos de este tipo de negocios, como el incremento de tráfico en la zona, la gestión de un mayor número de residuos, la carga y descarga de proveedores... No basta con pedir un buen aislamiento acústico».
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