Juan José Ibarretxe retomó ayer una exigencia que había dejado en 'stand by' desde que se confirmó su designación como candidato del PNV a la reelección. A poco más de tres semanas del arranque oficial de la campaña, el lehendakari volvió a poner el foco sobre la cuestión en la que ha centrado sus mensajes durante las dos últimas legislaturas y demandó un acuerdo político «amplio» y plural que reconozca, eso sí, «más allá de las frases retóricas» propias del período preelectoral, que Euskadi «tiene derecho a decidir su futuro sin imposiciones».
Ibarretxe dejó traslucir que, como hasta ahora -lo ha intentado con el plan conocido por su nombre, primero, y con la 'hoja de ruta' que contemplaba la consulta popular, después-, no piensa quedarse de brazos cruzados ante la situación de «bloqueo» político. Así, junto a la necesidad de afrontar la crisis económica «con arrojo» y sin esconder la cabeza y su «compromismo ético» con las víctimas y la búsqueda de la paz, el candidato jeltzale introdujo, como pieza fundamental de su mensaje y como tercera 'pata' novedosa en esta campaña, la necesidad de que el Gobierno vasco «lidere» la búsqueda de un pacto con el Estado «que garantice el respeto a la voluntad de la ciudadanía vasca».
Los dos primeros mensajes han constituido, desde que se consumó la prohibición judicial de su consulta, el núcleo central de su discurso y la prioridad también del EBB del PNV. Pero nadie dudaba en su entorno de que la demanda de una solución al «problema político» vasco en ningún caso quedaría fuera de su agenda de campaña. Ayer recalcó, de hecho, que renunciar al «imprescindible» diálogo entre todos los partidos vascos para abrir una «nueva etapa en la que todos sintamos que nuestras aspiraciones tienen cabida» supondría renunciar también al «futuro» del país.
Eso sí, como hasta ahora, evitó rescatar la propuesta de celebrar una consulta popular -desde el PNV se ha reiterado que se trata de una «herramienta» válida y no de un objetivo final-, aunque sí insistió en la necesidad de fomentar la participación de la ciudadanía como «actor de primer orden» en el debate político. En esta línea, Ibarretxe demandó el concurso de la sociedad no sólo para abordar cuestiones «sectoriales» sino también para afrontar la «la paz y la normalización política» y manifestó su intención de impulsar «procesos estratégicos» que garanticen la implicación «activa» de la ciudadanía.
Transferencias y cajas
En una extensa intervención en el Forum Deusto en la que desgranó las líneas maestras de su discurso de campaña -bajo el título 'Una mirada al futuro'-, Ibarretxe insistió en la necesidad de profundizar en el autogobierno vasco como sinónimo de bienestar y acusó a los socialistas, sin citarles expresamente en ningún momento, de impedir el «desarrollo y crecimiento» del sistema institucional vasco e incluso de «debilitarlo y fragmentarlo» con decisiones como la de no transferir las políticas de empleo y Seguridad Social, «dificultar» el proceso de fusión de las cajas y el blindaje del Concierto Económico o «no respetar» la ley de consulta que en su día fue anulada por los tribunales por razones de inconstitucionalidad.
El lehendakari insistió, en este sentido, en el argumento del que ya echó mano el presidente de su partido, Iñigo Urkullu, en una entrevista en este periódico el pasado fin de semana: el riesgo que, a su juicio, supondría para el sistema de autogobierno vasco la salida de los nacionalistas de las instituciones que llevan gobernando tres décadas. «El liderazgo vasco no puede ostentarlo quien pretende uniformizar y anular la capacidad de tomar nuestras propias decisiones en el terreno económico, social o político. El acuerdo plural nada tiene que ver con el derecho de veto. Eso no es buscar la transversalidad», recalcó, en evidente alusión a los socialistas. De hecho, el lehendakari subrayó, en varias ocasiones, que la sociedad vasca «no entiende» las posiciones políticas que «niegan» el pleno desarrollo del autogobierno, «justifican» el incumplimiento del Estatuto de Gernika o «impiden» articular políticas propias en favor de la economía, el empleo y el bienestar.
Ibarretxe también desgranó sus «compromisos éticos» -cuatro- para avanzar en la búsqueda definitva de la paz, que pasan por «estar aún más cerca» de las víctimas de ETA y lograr que «sientan que estamos a su lado» y promover una «ola social» que profundice en la deslegitimación del terrorismo y «desactive» cualquier apoyo a la violencia. Abogó asimismo por alcanzar un «acuerdo ético» entre todas las formaciones para compartir, como suelo común, la defensa de «todos los derechos humanos de todas las personas» y recuperar la «cultura» del diálogo. «Hemos asistido a un juicio contra el diálogo político y parece que no pasa nada», lamentó.