«Bloqueado y alarmado» dijo sentirse ayer el secretario general de Naciones Unidad, Ban Ki Moon, tras la visita de varias horas que decidió a realizar ayer a la franja de Gaza una vez terminados 23 días de combates y las primeras 48 horas de tregua. En su recorrido, el político surcoreano tuvo oportunidad de visitar las ciudades del norte más castigadas por los bombardeos de Israel y, en especial, las instalaciones y escuelas de la ONU que fueron objetivo de los ataques judíos y sobre los que anunció que la institución internacional iniciará una profunda investigación.
La visita de Ban Ki Moon, la autoridad de mayor rango que hasta ahora ha acudido a inspeccionar sobre el terreno los efectos de la guerra, se producía ayer mientras Israel continuaba con toda rapidez la retirada de sus tropas de la Franja, que según fuentes del Gobierno de Ehud Olmert, iba a completarse a la misma hora que el acto de toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como un gesto del Estado judío encaminado a honrar la llegada del afroamericano a la Casa Blanca.
El espanto del secretario general de la ONU coincidía también con los pronunciamientos de la portavoz de Cruz Roja Internacional, Dorothea Krimitsas, que se mostró asimismo completamente consternada por el grado de destrucción que presenta el territorio palestino mediterráneo. «Nuestros colegas sobre el terreno nos han transmitido la indescriptible e insoportable devastación que ha sufrido la franja de Gaza; la situación es absolutamente terrorífica», decía.
De la intensidad de la ofensiva israelí daba cuenta, en otro ámbito, el reconocimiento por parte del líder supremo de Hamás en el exilio, Jaled Meshal, de que la organización islamista nunca pensó en verse bajo un fuego de tales dimensiones. Según admitió desde Damasco, el grupo fundamentalista se sorprendió de la virulencia de los ataques y de su duración, que el movimiento de resistencia estimó equivocadamente en tres días. «No esperábamos los crímenes que se cometieron contra nuestros ciudadanos, los residentes de Gaza», señaló.
Hamás celebra el triunfo
En tanto, en Gaza, miles de seguidores de Hamás salían ayer a la calle para celebrar «la victoria de la resistencia contra las fuerzas de ocupación israelíes», en una multitudinaria manifestación frente al destruido Parlamento palestino en la que se gritaron eslóganes contra países árabes como Egipto y Arabia Saudí, considerados colaboradores del Estado hebreo.
La importante participación en el acto dio pie a la facción integrista para proclamar que su gran predicamento y la adhesión de que disfruta en la Franja no se ha deteriorado por este enfrentamiento. Es la «prueba de que Hamás no quedó desmantelado tras la guerra y aún cuenta con el apoyo de la gente», gritó el encargado de las relaciones públicas del movimiento radical, Ashrat abú Daya.
Al término de su visita a la Franja, Ban Ki Moon se entrevistó en Jerusalén con el primer ministro israelí, cuyo Gobierno informó a lo largo del día de dos rupturas de la tregua presuntamente perpetradas por milicias palestinas en Gaza, que luego fueron desmentidas.
Por su parte, los países de la Liga Árabe, reunidos en Kuwait, daban ayer una lección más de su atávica descoordinación al ser incapaces de aprobar un plan conjunto para activar la reconstrucción de la machacada Franja o para emitir un comunicado unánime sobre cómo terminar con la actual crisis en la región que asola zona.
Diferencias insalvables
Los desacuerdos entre los países moderados, encabezados por Egipto y Arabia Saudí, y los partidarios de la línea dura, liderados por Siria y Qatar, llegaron a ser tan fuertes que el documento final de la cumbre es poco más que un ejercicio retórico, con menciones a la ayuda al pueblo palestino y apelaciones a la retirada israelí de Gaza, pero sin fijar en ningún momento plazos o formas.
En el texto, cuya copia para la prensa sólo se distribuyó en lengua árabe, los líderes de los países reunidos en la cumbre se comprometen «a aportar todo tipo de ayuda al pueblo palestino», pero se observa que no han logrado alcanzar un acuerdo en lo relativo a la creación de un fondo destinado a la reconstrucción de la Franja.
Por su parte, la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) anunció ayer que investigará una denuncia presentada por los embajadores árabes ante su sede en Viena de que Israel podría haber utilizado munición con uranio empobrecido en su ofensiva militar. Según indicó la agencia, la petición fue realizada en una carta dirigida al director general del organismo, Mohamed el-Baradei, y fue entregada por el embajador saudí en nombre de los diplomáticos árabes.