El presidente de Confebask, Miguel Lazpiur, criticó ayer la subida salarial del 3,5% que ha decidido el Gobierno vasco para sus funcionarios porque, a su juicio, en un año de profunda crisis supone un «referente negativo» que hace «una gran avería» a las empresas que han de negociar sus convenios.
Lazpiur, que pronunció ayer en Bilbao una conferencia organizada por el Forum Europa, manifestó que cuando en Euskadi «estamos cercanos a un crecimiento cero, una administración no puede anticiparse de esa manera». Máxime, enfatizó, cuando hay compañías que «no pueden pagar ese dinero» y para las que el Ejecutivo Ibarretxe es un ejemplo. En este sentido, el presidente de los empresarios vascos abogó por incrementos salariales «mínimos», «del IPC o, quizás, por debajo».
Tras hacer un repaso a las ya conocidas causas y consecuencias de la crisis, Lazpiur advirtió de que «la situación es muy grave y lo es para todos», desde Estados Unidos hasta el País Vasco, «afectado por la drástica caída de nuestros mercados exteriores». Vaticinó que en Euskadi la desaceleración se prolongará, al menos, durante la primera mitad de este año y, sobre todo, en el primer trimestre, lo que se traducirá, según las previsiones que ya hiciera Confebask hace tres semanas, en la pérdida de 10.000 empleos, principalmente en construcción, equipamiento de vivienda, industrias de automoción y consumo.
«Excusa de nada»
A pesar de ello, Lazpiur puso especial énfasis al afirmar que las empresas vascas intentarán que el impacto de la crisis sobre el empleo sea el menor posible, y quiso desmentir con rotundidad que se esté aprovechando «como excusa de nada». «A ninguna empresa le gusta prescindir de sus efectivos, que son su principal activo y su recurso más estratégico», dijo. El presidente de Confebask sostuvo que se está intentando abordar la situación utilizando «formas como la disponibilidad horaria, el anticipo de períodos de descanso o la dedicación a tareas de mantenimiento», de tal manera que «sólo cuando estas medidas son insuficientes», se recurre a los EREs.
Lazpiur señaló que las firmas vascas tienen aún una cierta «reserva de oxígeno fruto del esfuerzo realizado en las épocas de prosperidad», lo que ha permitido hasta ahora «aguantar mejor el tirón» -aunque no descartó que en el último trimestre de 2008 el crecimiento haya sido nulo-, pero advirtió de que se podría agotar «si la crisis de alarga, las empresas carecen de actividad y financiación y se mantienen la desconfianza y el desánimo».
Para superar esta situación, el patrón de los empresarios vascos pidió el «esfuerzo de todos». Reclamó a las entidades financieras que faciliten el crédito a empresas y familias -valoró el «mejor comportamiento» de las cajas vascas en este aspecto- para evitar llegar a situaciones que pudieran ser «irreversibles»; solicitó a las administraciones públicas que agilicen la puesta en marcha de las medidas ya adoptadas, y que aborden con prontitud las reformas estructurales pendientes; pidió a trabajadores y sindicatos que «se muestren abiertos a explorar fórmulas más flexibles que ayuden a mantener el empleo»; e instó a las empresas a gobernarse con rigor y a fomentar sus políticas de innovación para aprovechar mejor la fase de recuperación cuando llegue, algo que Lazpiur estimó que podría comenzar a verse en el segundo semestre de este año.