No deja de ser una paradoja que una empresa dedicada a la incineración de residuos urbanos sea víctima de lo que tradicionalmente se conoce como 'bonos basura'. Pero ha sucedido. La incineradora vizcaína Zabalgarbi es uno de los damnificados de la estafa urdida por el financiero norteamericano Bernard Madoff. Una cifra aproximada a los 3,7 millones de euros, que la compañía tenía invertidos en el fondo Optimal Strategic, se han esfumado por ese sumidero. La firma culpa al Banco Santander que, según asegura, le aconsejó la operación. La Diputación de Vizcaya, accionista destacado de la sociedad, ha exigido la realización de una auditoría y la «depuración de responsabilidades».
Las instituciones cuentan con un 35% del capital de Zabalgarbi, que genera electricidad a partir de la combustión de basuras. La Diputación de Vizcaya controla un 20% de las acciones; el Gobierno vasco, un 10% a través del Ente Vasco de la Energía (EVE); y un 5% la Mancomunidad de Municipios de la Margen Izquierda. La mayoría está en manos de Sener y la constructora FCC, que controlan a partes iguales un 60%. El 5% restante corresponde a la BBK.
La 'hucha' de la empresa
La incineradora, presidida por Juan Ignacio Unda, ex miembro de la Comisión Nacional de la Energía en representación del PNV, decidió colocar en fondos de inversión 10,8 millones de euros a finales de 2006. La cantidad formaba parte de un fondo de garantía -una especie de hucha- que se había comprometido a constituir con las entidades financieras que, en 2001, le prestaron 129 millones para construir las instalaciones de incineración de basuras en las faldas del monte Arraiz y una planta anexa de generación de electricidad.
Según fuentes de la compañía, el Santander, que actuó como líder de los bancos y cajas que concedieron el crédito, era el responsable ante ellos de verificar la existencia de ese dinero y de salvaguardar su destino. Por esa misma razón, insisten fuentes de la empresa consultadas por EL CORREO, le fue encargado a él la inversión de los 10,8 millones, que situó en manos de su gestora Optimal. De ellos, 3,7 fueron destinados al fondo Optimal Strategic, impulsado por el grupo cántabro y que había confiado todo su capital a Bernard Madoff. El pasado 16 de diciembre, cuando ya se había destapado el millonario fraude del 'broker' en todo el mundo, directivos de la entidad comunicaron la existencia de ese grave problema al presidente de Zabalgarbi.
Seis días después, Unda explicó al consejo de administración los detalles de la operación y también el hecho de que, en apariencia, ésta no era peligrosa. El folleto publicitario del Optimal Strategic apuntaba que el fondo de inversión estaba destinado a clientes «conservadores» y con el nivel de riesgo más bajo. Eso sí, un pequeño asterisco en ese epígrafe remitía a una nota a pie de página en la que se podía leer: «Partiendo de la base de que se trata de una inversión en 'hedge funds'». Esto es, «partiendo de la base» de que es un producto no sometido a regulación, cuya información ni siquiera estaba disponible en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y que forma parte del grupo de productos más especulativos y arriesgados del mercado.
Incluso, en los amplios documentos que suscribían los partícipes en el fondo -la famosa letra pequeña- se incluía un aviso a navegantes: «Ni el fondo ni el custodio tienen la custodia real de los activos. Dicha custodia recae en el broker-dealer (no se decía, pero era Madoff). Por tanto, existe el riesgo de que el broker-dealer pueda fugarse con esos activos. Existe siempre el riesgo de que los activos depositados en el broker-dealer puedan ser apropiados indebidamente».
Escasa información
Fuentes de la Diputación de Vizcaya aseguraron ayer que ninguno de los dos miembros de la institución que forman parte del consejo de Zabalgarbi -entre ellos, el director de Hacienda- conocieron el destino de aquella inversión de 10,8 millones. La información, indicaron los mismos medios, la supieron el 22 de diciembre en la reunión extraordinaria de ese órgano para analizar la situación.
La empresa anunció que ya ha exigido al Santander la «reposición íntegra de los importes invertidos en Optimal». No descarta una reclamación judicial para conseguir la devolución.