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Rafael Nadal espera jugar en todo el Open de Australia al mismo nivel con el que arrolló ayer al belga Christophe Rochus (6-0, 6-2 6-2) en las pistas de Melbourne. «Estoy muy contento por mi actuación, he sacado muy bien y sobre todo he sentido muy bien mi derecha, aunque hay cometido algunos errores con mi revés y me haya faltado algo de movilidad», declaró el mallorquín al término de un partido que le sirvió para entrar en calor, comprobar su estado de forma y aclimatarse a la superficie del torneo australiano.
El número uno del mundo firmó diez saques directos en su cuenta, pero se exigió aún más. «Lo importante es servir así cuando hay más presión», subrayó. A pesar de su evidente superioridad, Nadal no despreció a su rival, e incluso se atrevió a comentar que si él estuviese en una situación de inferioridad, preferiría perder sin que le regalaran ningún juego. «Esto es un deporte y es un Grand Slam, y aquí no hay calentamiento, porque si te despistas no sabes cómo puede salir luego».
En el resto de la jornada, luces y sombras para los españoles. Pasaron Verdasco, Almagro y Granollers y se quedaron en el camino Gimeno, Andújar y Montañés. En el partido más importante del día Fernando González ganó al ídolo local, Lleyton Hewitt, en cinco duros sets.
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