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La Policía falsificó las pruebas contra el ingeniero acusado de aterrorizar Italia con bombas en huevos Kinder y botes de crema
20.01.09 - 10:01 -

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'Unabomber' a la italiana
ELvo Zornitta llega a los juzgados de Trieste, el 10 de octubre de 2006. / AP
Uno de los casos más misteriosos de Italia, que ya es decir en un país lleno de cosas raras, es el del 'Unabomber' italiano. Es una versión autóctona del criminal norteamericano que volvió loco al FBI durante 18 años con paquetes bomba. El italiano por ahí le anda. Lleva desde 1992 y no le han pillado. Ha colocado 32 bombas, siempre en la región de Venecia. No ha llegado a matar a nadie, pero es especialmente odioso porque actúa al azar, con explosivos pequeños que deja por ahí y arrancan a la víctima un dedo o un ojo. Además no desdeña a los niños. De los 16 heridos que ha causado, tres muy graves han sido menores, con explosivos ocultos en un bote de jabón, un rotulador y una vela de una iglesia. Pero también han aparecido en huevos Kinder y frascos de Nutella, cebos ideales para los chavales. Así actúa 'Unabomber'.
En 2003 la Policía tuvo por fin un nombre: Elvo Zornitta, un ingeniero al que acusaban unas tijeras. Le avisaron un domingo cuando salía de misa. Pese a su aspecto de no hacer daño a una mosca ha sido el principal y único sospechoso... hasta el sábado. El fiscal ha retirado la acusación y quien se enfrenta a la Justicia son algunos policías: falsificaron la única prueba contra él.
Al punto de partida
Tras 14 años de investigaciones, un grupo especial de agentes que ha vigilado a cientos de personas y cuatro fiscalías trabajando en el caso, todo vuelve al punto de partida. 'Unabomber', quien quiera que sea, sigue libre. Zornitta, que siempre se dijo inocente y se define como «alguien con pantuflas que no sale de casa», dice que le han destrozado la existencia. El sábado fue el día más feliz de su vida, aunque la botella de champán que guarda en la nevera desde que fue acusado aún espera a la decisión definitiva del juez.
'Unabomber', claro está, ha sido listo: no ha actuado desde 2006, desde el momento en que Zornitta se convirtió oficialmente en el sospechoso. La Policía debía de estar tan convencida de que era él, o tan desesperada, que alguien decidió tomarse la justicia por su mano.
Prueba clave
La prueba clave eran unas muescas en las tijeras halladas en casa de Zornitta, compatibles con unas marcas descubiertas en una bomba que no llegó a estallar. Pero los peritos han demostrado que el artefacto fue manipulado para simular esas señales. El jefe del Laboratorio Indagini Criminalistiche de Venecia, Ezio Zernar, será juzgado por esto.
Ahora, la pregunta es la de siempre: ¿quién será? ¿volverá a actuar? Hay mil hipótesis. Podía ser una persona a la que luego han seguido imitadores. El historial es inquietante. 'Unabomber' deja las bombas en sitios tan dispares como sombrillas de la playa, cabinas o bicis. O las esconde en productos de supermercado: botes de mayonesa, tubos de tomate, huevos. También tiene una fijación eclesiástica (bombas en confesionarios, reclinatorios) y aprovecha festividades (en el cementerio el día de difuntos, en la orilla del Piave en la fiesta de la liberación, donde la gente acude a merendar). Zornitta, tras verse libre, dijo de él lo que pensaba: «Le deseo que muera y no pueda hacer daño a nadie más».
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