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relevo en la casa blanca

Un festival multitudinario en el memorial que recuerda al histórico mandatario da el pistoletazo de salida a los actos de investidura de Obama

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El día comenzó sobrio, con el acto de depositar una corona de flores ante el monumento al soldado desconocido en el cementerio de Arlington, pero pronto cambió de tono. Una ristra de artistas y celebridades de primera línea tomó al asalto el Monumento a Lincoln para dar el pistoletazo de salida a los tres días de festejos que mañana culminarán con la toma de posesión de Barack Obama.
«Nuestra nación está en guerra y nuestra economía en crisis. Muchos ven su futuro con ansiedad», recordó Obama, renovada por la energía que le transmitía la masa congregada. «No pretenderé que ninguno de estos retos será fácil. Pero a pesar de la enormidad de la tarea que nos queda por delante estoy aquí hoy de pie tan esperanzado como antes de que el sueño de nuestros padres permanecerá intacto», añadió. «Tengo fe en que todo es posible en América».
El presidente más admirado de EE UU les observaba como una esfinge de piedra desde lo alto de la escalinata. No hablamos de Obama, sino de la estatua de su idolatrado Lincoln, a cuyos pies cientos de miles de personas se agolpaban en torno al majestuoso estanque «en el que todavía se refleja el sueño de King», dijo Obama del hombre «que de tantas maneras hizo este día posible», y que pronunció el «I have a dream» («Tengo un sueño») en estos mismos escalones. Obama y su familia se resguardaban del frío y de las balas en una urna de cristal con la que le protegen los cuerpos de seguridad, pero la música y la emoción habían roto la distancia.
El nuevo presidente electo se mecía visiblemente emocionado al compás de 'American pie' y aplaudía a rabiar. Las naturaleza se había apiadado subiendo las temperaturas cerca de los cero grados, en comparación a los despiadados 15 negativos del día anterior. Quienes desafiaban el frío sin protección no querían perderse la oportunidad de verle, pero tampoco la de escuchar en directo a Bruce Springsteen, U2, Sheryl Crow, Stevie Wonder, will.I.am y un largo etcétera de estrellas que se repartieron dos horas al aire libre. No fue una selección de sus grandes éxitos, sino que Obama les encargó que eligieran los temas con más carga social para inspirar a la multitud. Así que hasta la ristra de actores y celebridades varias que hablaron entre tema y tema tuvieron que hacer los deberes y venir preparados con citas memorables para marcar a la gente. Era un día de fiesta, el primer presidente negro va a tomar el poder, pero Obama no quiere superficialidades sino una nueva era de compromiso social para la que demanda la participación de todos.
Reírse de sí mismo
Primero, el hijo de Martin Luther King y un vídeo memorable de John F. Kennedy, pero pronto salió Bon Jovi a cantar música soul con Bettye LaVette y el actor Jamie Foxx a parafrasear al propio Obama, con imitación incluida, mientras el sujeto de referencia se desternillaba de risa al oírse imitado. No antes que Bruce Springsteen, claro, a quien al principio y al final no se le ocurrió mejor modo de denuncia que rasgar su guitarra. Jamie Foxx parafraseó a Thomas Jefferson y a un magistrado del Tribunal Supremo para instar al público a escoger sus metas «y no esperar a que otros se muevan por ellas». «Éste es el momento más increíble de mi vida y de la de todos vosotros», sentenció el actor de color.
Si de maestros del cine se trataba, por la solemnidad de su tono y la música de banda sonora elegida, lo de Tom Hanks era como una superproducción de Hollywood, que con el Obelisco de fondo y las vistas aéreas del estanque rodeado por la multitud ponía la piel de gallina. «Queridos conciudadanos, no podemos escapar a la historia», repitió en recuerdo de Lincoln. «Seremos recordados a pesar de nosotros», remató con aquel discurso histórico, y la masa estalló conmovida en un gran aplauso. Para Hanks nada representa más su idea de la democracia que la frase de ese hombre que abolió la esclavitud con una determinación: «No seré un esclavo, así que tampoco seré el amo».
A esas alturas nadie tenía duda: a los demócratas se les dan mejor las fiestas que a los republicanos. George W. Bush no quiso ninguna gran celebración de masas para su toma de posesión, pero dicen quienes estaban en los círculos de poder de Washington en ese momento que sus colaboradores no pudieron encontrar a ninguna estrella con tirón para acompañarle en los festejos que le llevaron a la Casa Blanca tras unas polémicas elecciones. Ayer, Obama disponía de tantas que a lo largo de la ceremonia retransmitida en exclusiva por HBO -en abierto, por mandato del político afroamericano- tuvieron que repartirse las estrofas como si de un 'We are the world' se tratara.
Cita de Reagan
Siguiendo el espíritu de unidad que Obama ha prometido traer a Washington, la actriz Marisa Tomei eligió una cita de Ronald Reagan sobre la compasión y, aunque nadie protestó, la frase dejaba pocas oportunidades. «¿Cómo podemos amar a nuestros país y no a nuestros compatriotas?», se preguntaba el presidente en boca de la estrella del cine.
La nota global la puso Bono con uno de los temas más carismáticos de U2, 'In the name of love', compuesto precisamente en honor a Luther King. «No es sólo un sueño americano», dijo con la música de fondo, «sino también un sueño, europeo, africano. ¡y un sueño palestino!», recordó a Obama, que ha permanecido silencioso ante la masacre que ha ensangrentado en Gaza. «Qué honor para mí, un chico irlandés de las afueras de Dublín, rendirle homenaje a usted señor Barack Obama, el próximo presidente de EE UU, que con su campaña ha inspirado al mundo», clamó el líder de U2.
A Obama le tocó hablar al final, cuando la emoción se cortaba ya a cuchillo, y después de que su vicepresidente reclamase trabajo digno para todos. «Gracias por recordarnos con canciones y con amor qué es lo que amamos de Estados Unidos», felicitó Obama a los participantes, abrumado por su acto más masivo de todos. «Esto es lo mismo que me dio esperanza desde el primer día de campaña: habéis demostrado una vez más que la gente que ama a este país puede cambiarlo. Así superamos todo lo que venga», agregó entre aplausos.
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