Despojen a un montaje teatral de su decorado, del vestuario, de los cambios de escenario. Quítenles a los actores sus gestos, sus movimientos en escena. Dejen sólo los diálogos y añadan un sinfín de sonidos de origen incierto. ¿Desconcertante? No es de extrañar que las personas con discapacidad visual hubieran descartado la posibilidad de pagar una entrada para apenas lograr seguir el hilo de la historia. Ahora, siguiendo el ejemplo de otros teatros españoles, el Arriaga y la ONCE se han propuesto recuperar la cultura teatral entre este colectivo.
Ha sido el primer escenario vasco en incorporar un sistema de la Organización Nacional de Ciegos Españoles que permite disfrutar íntegramente de las artes escénicas pese a tener anulado el sentido de la vista. El musical 'Sweeney Todd' ha sido el elegido para estrenar este equipo, que volverá al Arriaga en febrero para el montaje 'Dos menos' y en abril para 'Hermanas'. El sistema se llama Audesc y se trata de un equipo de audiodescripción simultánea que traduce las imágenes a palabras.
Un guionista especializado estudia la obra con antelación y elabora un guión de informaciones sonoras que un locutor transmite de manera simultánea a la acción del escenario, desde una cabina insonorizada que emite a toda la sala mediante un equipo inalámbrico. En realidad, el trabajo del locutor comienza diez minutos antes de que el libreto cobre vida en el escenario, cuando realiza una pormenorizada descripción de los decorados, los ambientes y los personajes, con su vestuario, carácter y ademanes.
Receptor portátil
Para escuchar la emisión, el espectador dispone de un receptor portátil y un único auricular, de modo que por el oído libre pueda escuchar el sonido directo del escenario.
30 asociados de la ONCE pudieron 'ver' el viernes, desde el patio de butacas del Arriaga, los tenebrosos callejones londinenses, las ropas victorianas y la sed de venganza del barbero sanguinario Sweeney Todd. Entre ellos, en la décima fila, Izaro Torres y su perro guía, Morgan, pudieron imaginar a Miss Lovet preparando sus repugnantes pastelitos de carne con las víctimas de Sweeney como ingrediente. El delegado de la ONCE en Euskadi, Basilio San Gabriel, también estrenó el sistema, «que empezó a gestarse en el Arriaga a mediados de 2007. Empezamos a estudiar con el teatro cómo hacer más accesibles las obras».
La organización ya ha conseguido en seis teatros españoles «aportar esos pequeños espacios que nosotros no llegamos a percibir. Pequeñas cuñas que nos ayudan a descifrar esos ruidos que oímos, pero no sabemos si se ha cerrado una ventana, se ha caído una silla, o al protagonista le ha pasado algo», comenta San Gabriel.