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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 9 febrero 2012

Sociedad

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Las listas de espera en Osakidetza hacen crecer la contratación de pólizas privadas
Las listas de espera en Osakidetza llenan las consultas y clínicas privadas. En una sociedad donde los pacientes valoran cada vez más la rapidez en la asistencia, la demora para someterse a una operación o acudir a la consulta de un especialista no ayuda a mejorar la imagen de la sanidad vasca. El retraso en la atención es precisamente uno de los principales motivos que empujan a los vascos a contratar pólizas privadas como complemento a la oferta pública. El sector de las aseguradoras no ha parado de crecer en la última década en Euskadi, con incrementos anuales de ingresos y abonados.
Este año se romperá por primera vez la barrera de los 350.000 personas que cuentan con una póliza de asistencia sanitaria en un ejercicio donde la recesión económica ha frenado el consumo en otros sectores y que parece no haber afectado a los seguros médicos privados. Después de un tiempo de cierta decadencia debido a la incorporación de los autónomos a la Sanidad pública, las compañías llevan años de bonanza económica. En el caso del País Vasco, las empresas aseguradoras ganan una media de 8.000 socios al año pese a que las autoridades sanitarias insisten en que Osakidetza «ofrece cada vez más y mejores prestaciones».
La creciente preocupación por la salud en todos sus ámbitos -prevención, bienestar, tratamientos estéticos, reproducción asistida...- ha generado en los pacientes un nivel de exigencia asistencial que la sanidad pública no puede mantener y que ha aprovechado la red privada para hacerse un hueco en el mercado sanitario vasco, dominado por el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ) -auténtico gigante del sector en la comunidad autónoma vasca, especialmente en el territorio vizcaíno, donde residen tres cuartas partes de sus 303.728 abonados-, y en el que compañías como Sanitas o la holandesa DKV- con una importante presencia en Guipúzcoa- pugnan por hacerse con parte del pastel.
¿Qué buscan los asegurados? Inmediatez, atención personalizada, libertad para elegir médico... «Somos la sociedad del bienestar y ya no hay vuelta atrás», argumenta el director de promoción y desarrollo del IMQ, Javier Agirregabiria. Las pólizas privadas sirven precisamente para cubrir las exigencias asistenciales que reclaman los usuarios, cansados de esperar meses para hacerse una prueba diagnóstica o someterse a una operación de cataratas. «En la red privada no existen listas de espera porque nuestros socios pueden acceder a todas las clínicas privadas y hospitales de su área», explica el director territorial de la zona Norte de Sanitas, José Manuel Garay.
Rebajar los tiempos de demora es uno de los principales retos a los que se enfrentan las autoridades sanitarias a corto plazo. La reciente implantación del plan de reducción de las listas de espera puesto en marcha por el departamento dirigido por Gabriel Inclán -en el que se marca como objetivo que ningún usuario de la red pública espere más de un mes para ser atendido- no se cumple y los pacientes tienen que aguardar hasta un año para ser atendidos en especialidades como ginecología, oftalmología, dermatología o traumatología. La dirección de Osakidetza asegura que se trata de «casos puntuales» y que la mayoría de los pacientes son vistos antes de treinta días. «Cada vez hay más camas, más quirófanos y los usuarios esperan menos», explicaron fuentes cercanas a la dirección del Servicio Vasco de Salud.
Los mismos profesionales
Mientras Osakidetza relaciona el incremento del número de pólizas con «el poder adquisitivo de los vascos» y el «confort de las instalaciones», los sindicatos lo atribuyen a la «mala gestión» llevada a cabo por el equipo de Inclán, al que acusan de «inflar las listas de espera» para «derivar los pacientes a la red privada». «Los tiempos se acortarían notablemente si se abriesen los quirófanos y los centros de salud por la tarde», apunta la delegada de UGT, Arantza Agote. En este sentido, las centrales exigen a las autoridades sanitarias que pongan todos los medios a su alcance para que «los pacientes no tengan que recurrir a los seguros médicos». Sólo el año pasado, el Departamento de Sanidad destinó más de 144 millones de euros a la red privada a través de la firma de conciertos de colaboración.
No obstante, el incremento de los seguros privados en la comunidad autónoma vasca no se puede interpretar como un síntoma de desconfianza hacia Osakidetza y sus profesionales. «Al contrario, cuanto mejor sea la sanidad pública, mejor nos va a ir a todos», puntualiza Agirregabiria. Opinión que comparte el presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, Juan Ignacio Goiria. «Las pólizas son un complemento a las prestaciones que ofrece Osakidetza. En ningún caso las sustituye. Los profesionales son prácticamente los mismos, con la diferencia de que las personas con seguro médico pueden elegir», explica. Un dato: ocho de cada diez facultativos adscritos a una compañía pertenecen a la plantilla del Servicio Vasco de Salud.
En cualquier caso, la red privada también tiene sus limitaciones. «En el País Vasco, la tecnología punta está en la sanidad pública», reconocen los expertos consultados por este periódico. Las aseguradoras no dejan de ser empresas en busca de negocio y el sector sanitario es una gran fuente de ingresos. Antes de aceptar a un nuevo cliente, lo someten a un exhaustivo control médico para decidir si lo admiten. Un paciente con riesgos no es un buen cliente. Las tarifas -la mensualidad media ronda los 70 euros en las pólizas básicas-, dependen de la edad y el sexo de la persona que contrata el seguro. Las mujeres en edad fértil, los bebés y los mayores de 65 años pagan los precios más altos al ser los grupos que más servicios sanitarios consumen.
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