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El PNV desaloja a ANV de la Alcaldía de Azpeitia en un pleno de alta tensión
Iñaki Errazkin, de ANV, sentado a la izquierda, fue reemplazado en la alcaldía de Azpeitia por el edil del PNV, Julián Eizmendi, a la derecha. / IGNACIO PÉREZ
ANV ya no gobierna en Azpeitia. Tras un pleno cargado de tensión y de interrupciones, el PNV recuperó ayer la Alcaldía de uno de los feudos tradicionales del partido jeltzale después de que saliera adelante una moción de censura contra el hasta ayer primer regidor, Iñaki Errazkin -de Acción Nacionalista-, que se negó a condenar el asesinato del empresario Inaxio Uria a manos de ETA el pasado 3 de diciembre. Los votos de los ocho ediles peneuvistas, con el apoyo vestido de reproches de uno de los dos concejales de EA, posibilitaron el relevo, que desde ayer pasa a manos de Julián Eizmendi. En contra de la iniciativa se posicionaron los seis representantes de ANV y el otro de Eusko Alkartasuna. El único miembro de Aralar se abstuvo.
La nueva máxima autoridad en el ayuntamiento guipuzcoano, que ayer abandonó la casa consistorial entre los abucheos de simpatizantes de la izquierda abertzale y los aplausos de militantes y compañeros de partido, tiene por delante el desafío de recuperar «la convivencia en paz» en la localidad y rebajar el clima de tensión que quedó patente durante toda la sesión. El pleno, íntegramente en euskera, comenzó puntual a las doce del mediodía. Para entonces, el pequeño salón estaba abarrotado principalmente de simpatizantes de la izquierda abertzale y de militantes y partidarios del PNV.
El jeltzale José Urbistondo fue el encargado de presidir el pleno, en calidad de edil más veterano. Nada más tomar la palabra comenzaron los gritos de los simpatizantes aeneuvistas, a los que respondieron los partidarios de la formación que preside Iñigo Urkullu. A duras penas, Urbistondo consiguió presentar el único punto del orden del día.
Las interrupciones y abucheos se incrementaron con la intervención de Eizmendi, quien recordó las razones de la moción. «Los concejales y el alcalde de ANV tuvieron la oportunidad de condenar el atentado de Uria y no lo hicieron». Los gritos siguieron de tal forma que, incluso, el todavía primer edil Iñaki Errazkin tuvo que pedir en más de una ocasión a sus simpatizantes que dejaran hablar a Eizmendi. El alcalde saliente calificó la moción de censura de «juicio» a Acción Nacionalista, en forma de «show y circo mediático». Además, mostró su deseo de seguir trabajando «en busca de acuerdos» y una «solución para Euskal Herria».
Robar «la voz»
Manuel Unanue, portavoz de EA que ayer votó en contra de la moción, realizó su discurso entre abucheos de los simpatizantes de los dos principales partidos con representación en el Consistorio. En su alocución, explicó que el sufragio a favor de la moción de censura que realizaría su compañero Mikel Ibarzabal -que concurrió en las listas de la formación de Unai Ziarreta como independiente-, se realizaba cumpliendo «el mandato del partido». Tras enviar «un abrazo a la familia» del asesinado Uria, reprochó al PNV que hubiera pedido «el voto estando el cuerpo en el tanatorio». Asimismo, censuró las «críticas recibidas esta semana por ANV», aunque mostró su deseo de «recuperar la ilusión que generó el gobierno» que hasta el asesinato de Uria mantenían EA, Aralar y Acción Nacionalista. Juan Carlos Arellano, concejal de Aralar, reiteró la abstención anunciada y aseguró que «ha sido ETA quien ha robado la voz a Azpeitia».
La votación, por orden alfabética, se realizó entre las consignas del público asistente, principalmente de los simpatizantes de la izquierda abertzale. La moción de censura salió adelante con los ocho votos de PNV y uno del concejal independiente de EA. El otro edil del partido de Ziarreta votó en contra, como los seis concejales de ANV. Aralar se abstuvo.
Eizmendi fue proclamado alcalde entre aplausos y abucheos. En medio de un clima de enorme tensión entre los presentes en el público, el alcalde saliente Errazkin se levantó para dar la mano al regidor entrante, al mismo tiempo que sus partidarios le calificaban a gritos de «carroñero» y «ladrón».
El representante peneuvista tomó posesión del asiento de alcalde y, entre interrupciones y llamadas a la calma, logró finalmente dirigirse a los presentes. Reclamó a ANV y el resto de formaciones el «mismo respeto que pidieron cuando hace año y medio constituyeron el gobierno» tripartito en Azpeitia. Además, anunció que su equipo -que dirigirá el Ayuntamiento en minoría- se esforzará por «conseguir acuerdos que sean lo más amplios posibles».
Al término del pleno, los gritos y abucheos contra la moción de censura continuaron en la plaza consistorial. A la salida de la corporación, seguidores de la izquierda abertzale congregados en la calle increparon al nuevo alcalde, lo que provocó la intervención de los agentes antidisturbios de la Er-tzaintza.
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