«Iros pa' España». Entre «miradas intimidatorias» y alguna ofensa, María Dolores de Cospedal visitó ayer la localidad guipuzcoana de Hernani, casi a la misma hora en la que estaba convocada una protesta de la izquierda abertzale en contra de la moción de censura que desalojará a ANV de Azpeitia. Pese a las indicaciones de la Ertzaintza, aún inquieta por las bombas trampas colocadas en un monte cercano, la secretaria general del Partido Popular quiso cumplir con el guión previsto: se reunió con su concejala en el municipio y luego realizó un corto paseo junto a una delegación popular, protegida por agentes antidisturbios. Todo esto en apenas dos horas, antes de ofrecer una rueda de prensa arropada por simpatizantes y cargos públicos en Astigarraga, donde Cospedal pasó el mal trago con una agradable comida en una sidrería.
Esta fue la cara y la cruz de la visita realizada ayer por la 'número dos' del PP a este rincón de Guipúzcoa. Cospedal confesó que lo que más le dolió no fue «la violación absoluta del derecho a la libertad» que sintió durante su toma de contacto en ese feudo de ANV. Tampoco los improperios, porque esos «van con el sueldo». Lo que más le apena -dijo- es imaginar cómo tiene que ser el día a día de la única concejala de su partido en Hernani, Mari Luz Anglada. «No te puedes mover con libertad», resumió con serenidad la representante de Rajoy.
El viaje del PP estaba programado con antelación como parte de los desplazamientos que su presidente en Euskadi, Antonio Basagoiti, desarrolla por los pueblos como muestra de apoyo a sus concejales, sobre todo a los que viven en las plazas fuertes de la izquierda radical. Tocaba Hernani. No parecía el mejor día para una visita de cargos populares a este municipio gobernado por ANV, aunque en una sociedad normalizada cualquiera debería serlo. Pero así fue. En la plaza estaba convocada a mediodía una recogida de firmas de apoyo a la candidatura D3M, así como una intervención de la alcaldesa, Marian Beitialarrangoitia, para criticar la moción de hoy en Azpeitia.
Dos horas antes, Cospedal había aterrizado en el aeropuerto de Bilbao, donde fue a recogerla Basagoiti. Podía haber ido hasta Hondarribia, más próximo a Hernani, pero prefirió volar con Spanair viendo los retrasos que sufre Iberia. Desde allí se desplazaron en coche y aprovecharon para hablar del atentado de ETA contra el repetidor. Todavía no sabían que había trampas para intentar matar a algún ertzaina.
Medidas de seguridad
El municipio estaba tomado, con unas medidas de seguridad excepcionales. La Ertzaintza recomendó a la delegación del PP que no saliera del vehículo. Protegida por su propia escolta, Cospedal viajaba acompañada por Basagoiti y la líder del partido en Guipúzcoa, María José Usandizaga. «He venido hasta aquí para estar con nuestra concejala», se dijo. Vestida con una pelliza marrón, entró en el Ayuntamiento y buscó el despacho de Mari Luz Anglada, donde mantuvieron la reunión prevista, a las once de la mañana. «No queríamos que una concentración proetarra cambiara nuestros planes», alegó después. Dentro del Consistorio, una empleada municipal les indicó como «apurada» que a las doce comenzaba en la plaza del pueblo, justo al lado del edificio consistorial, la protesta de ANV. Los servicios de seguridad les volvieron a indicar que mejor que no pasearan por el pueblo. Mujer de carácter, Cospedal insistió.
Los representantes del PP salieron a la calle, aún sin protesta fuera. «No me asusto por esas cosas. Lo que tiene mérito es aguantarlas todos los días», explicó. Tras un café en un bar, custodiado por 'beltzas', tomaron rumbo a la Casa de Cultura de Astigarraga. Esta localidad cercana, en manos de EA, es el reino de las sidrerías, cuya temporada acaba de comenzar.
En la rueda de prensa y sin desvelar la tensión de Hernani, aseguró que la concentración de ANV era como «una bofetada a la democracia». «Lo mejor -señaló- es que hay gente que lucha por la libertad y eso es digno de admiración». No se fue a Madrid con mal sabor de boca. La también líder del PP en Castilla-La Mancha ya conocía el País Vasco de sus tiempos de abogada del Estado. Cospedal se inició en la delegación del Gobierno de Bilbao y viajaba con frecuencia a Guipúzcoa, especialmente al Puerto de Pasaia. Por eso no puso cara rara al beber en el típico txotx de la sagardoteki 'Kako', donde degustó el clásico menú de sidrería, del que destacó la tortilla de bacalao. «Exquisita».