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El presidente en funciones hace un extenso relato de sus logros, salpicados de «algunos tropiezos»
17.01.09 -

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Bush se da un baño de autocomplacencia en su definitivo adiós
Bush besa a su secretaria de Estado. / AFP
Genio y figura. La enésima despedida del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, -en esta ocasión desde la sala este de la Casa Blanca y a una audiencia de ciudadanos escogidos especialmente- sólo sirvió para constatar que el mandatario texano se vuelve a su rancho de Crawford con la satisfacción del deber cumplido y sin ningún cargo de conciencia. En su intervención de la madrugada de ayer, hora peninsular española, el político republicano volvió a colgarse las medallas de las intervenciones en Irak y Afganistán, adornadas con nuevas advertencias agoreras de futuros posibles atentados. En el otro plato de la balanza colocó casi disimuladamente «algunos tropiezos», sin más.
«Es posible que ustedes no estén de acuerdo con algunas de las duras decisiones que he tomado», reconoció, antes de alegar que «espero que estén de acuerdo en que sí estuve dispuesto a tomar decisiones difíciles», señaló el aún presidente, que deja la economía sumida en su peor crisis desde la Gran Depresión.
Arrepentido del atisbo de humildad de reconocer que tal vez «haría ahora cosas de manera diferente», algo que nunca aceptó hasta que le ha llegado la hora del adiós, Bush dedicó la mayor parte de su discurso a inflar el pecho con un relato de todos sus logros y desvelos por sus conciudadanos. «A medida que los años han pasado, la mayor parte de los estadounidenses ha podido volver a su vida de antes del 11-S. Pero yo nunca lo hice. Cada mañana he recibido un informe sobre las amenazas contra nuestro país, y he prometido hacer todo cuanto estuviera en mi mano para mantenernos a salvo», declaró.
Refuerzo antiterrorista
Henchido de autocomplacencia, en contraste con su típica expresión de estar pensando en una cosa mientras de sus labios sale la contraria, el dirigente estadounidense manifestó que gracias a él, Estados Unidos «está equipado con nuevas herramientas para supervisar los movimientos terroristas, congelar sus finanzas y destruir sus tramas».
Los dos frentes de guerra abiertos fueron también motivo de orgullo para Bush, tal y como dejó claro al afirmar que Afganistán es ahora «una joven democracia que lucha contra el terrorismo y anima a las niñas a ir a la escuela» e Irak es «una democracia en el corazón de Oriente Próximo». Sobre la crisis económica pasó de puntillas.
Y al referirse a su sucesor, Barack Obama, indicó que es «un hombre cuya historia refleja la promesa duradera de nuestra tierra» al convertirse en el primer mandatario negro del país y cuya investidura considera que constituirá «un momento de esperanza y orgullo».
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