La Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad del País Vasco podría quedarse prácticamente sin catedráticos y profesores titulares en el plazo de diez años al no encontrar sustitutos para ocupar las plazas vacantes. La falta de relevo generacional en el equipo docente de más alto grado es uno de los principales «problemas» a los que se enfrenta el centro a medio plazo. Ocho de cada diez funcionarios que imparten clase en los diferentes campus están a las puertas de la jubilación y «las nuevas generaciones no se sienten especialmente atraídas por la carrera docente», reconoce el decano, Agustín Martínez Ibargüen.
En un escenario de «pleno empleo en el sector de la medicina», la dificultad para acceder a una cátedra o a una plaza en propiedad -los aspirantes deben superar previamente una especie de concurso de méritos para acreditar sus conocimientos- desanima a muchos facultativos a presentarse a las oposiciones para ser funcionario de la UPV. El Decanato ya ha mostrado su disconformidad con los requisitos establecidos por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), el organismo encargado de examinar los expedientes académicos y valorar la carrera profesional de cada candidato, al entender que «los criterios utilizados por el tribunal no son válidos para la profesión médica».
«A un cirujano hay que compararlo con el resto de cirujanos y no con un bioquímico. No se le puede exigir el mismo nivel de investigación y publicaciones que a un historiador o un psicólogo porque su campo de trabajo es mucho más amplio y complejo», explicó Agustín Martínez Ibargüen.
El equipo directivo también ha pedido a las autoridades educativas que la labor asistencial sea tenida en cuenta como un mérito a la hora de valorar la trayectoria profesional de los candidatos. «De lo contrario, las facultades de Medicina y Odontología se van a quedar sin catedráticos y profesores titulares con la consiguiente depreciación del valor de la docencia», advirtió. Martínez Ibargüen fue más allá al pedir que sea la Agencia de Calidad Vasca (Uniqual) la que se encargue de examinar a los aspirantes a formar parte de la plantilla académica. «Si hacen falta profesores habrá que sacarlos de donde sea», apostilló el máximo responsable de la Facultad de Medicina.
De la quincena de acreditaciones presentadas por los médicos para poder acceder a una cátedra o a una plaza en propiedad en la Universidad del País Vasco, la Aneca sólo ha concedido una (en la especilidad de anatomía patológica). El resto han sido rechazadas al no superar los requisitos exigidos en el concurso de méritos. La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación no comparte la opinión del decano y asegura que se «limita a cumplimentar lo dispuesto en el decreto ley que regula el acceso a los cuerpos docentes universitarios». «Los criterios dependen únicamente del Ministerio de Educación», precisó un portavoz de la agencia estatal.
Poco incentivados
Con todo, el equipo directivo de la Facultad de Medicina y Odontología asume su parte de culpa ante la sangría de catedráticos que amenaza la UPV en los próximos años al reconocer que «quizás» no han sabido hacer la universidad «lo suficientemente atractiva» para los médicos. «Está claro que los profesores asociados no se sienten incentivados para presentarse a las oposiciones», lamentó Martínez Ibargüen tras insistir en la «importancia» de que «todos los jefes de servicio de los hospitales vascos tengan formación y experiencia asistencial y docente». «No podemos desmedicalizar las facultades», subrayó.
La actual plantilla reconoce que si la Aneca no modifica los criterios, el futuro de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV es «desolador». Según las previsiones del Decanato, de los 90 catedráticos y profesores titulares que imparten clase en los centros sanitarios vascos -9 en Txagorritxu, 16 en Donostia, 37 en Cruces y 28 en Basurto- sólo una veintena mantendría la plaza dentro de diez años -2 en Txagorritxu, 5 en Donostia, 7 en Cruces y 8 en Basurto-.
Las vacantes dejadas por los funcionarios tendrían que ser sustituidas por docentes asociados. La escasez de catedráticos y titulares también podría afectar al «prestigio» y «rango» del centro al ser los únicos que pueden dirigir tesis doctorales a los alumnos. «Y la investigación es la esencia misma de la Universidad. Es lo que nos distingue de una academia», subrayó Agustín Martínez Ibargüen.