San Sebastián será la sede del Basque Culinary Center, la primera universidad europea creada específicamente para impartir estudios de grado superior en alta cocina y alimentación, con la denominación oficial de Facultad de Ciencias Gastronómicas. El proyecto incluye también un Centro de Investigación e Innovación en esta materia. Si se cumplen los plazos previstos, la 'universidad de la cocina' entrará en funcionamiento en el año 2011 con el objetivo de situarse entre las cinco mejores del mundo. En el norte de Italia existe una facultad similar, pero no tan específicamente orientada a la alta cocina.
El Ayuntamiento de San Sebastián, a través de la oficina del Plan Estratégico, fue el primer impulsor del proyecto. Mondragon Unibertsitatea (MU) es la entidad que se ha encargado de darle forma. La nueva organización de los estudios superiores que surge en Europa a partir del proceso de Bolonia permite crear la titulación superior en Ciencias Gastronómicas. El centro tendrá naturaleza universitaria, suscribirá un convenio de asociación con la MU y cumplirá su normativa académica como una más de sus facultades.
Tanto el Gobierno vasco como la Diputación de Guipúzcoa se han implicado en el proceso de gestación del nuevo centro y se ultiman las conversaciones para concretar la participación de las diferentes instituciones en la entidad. Se baraja la posibilidad de que sea una fundación la que rija el Basque Culinary Center, con participación de las instituciones, empresas vascas relacionadas directa o indirectamente con el sector -se habla de firmas como Fagor o Eroski- y el apadrinamiento de los grandes cocineros vascos.
El Ayuntamiento de San Sebastián aportará el espacio que servirá de sede a la facultad. El centro podría ocupar algún edificio público ahora en desuso, aunque es más probable que se construya un inmueble nuevo en un lugar emblemático de la ciudad, como por ejemplo el entorno de la bahía.
Aunque el dato aún no es oficial, fuentes próximas al proyecto aseguran que el Ministerio de Ciencia e Innovación, que dirige la donostiarra Cristina Garmendia, ya ha comprometido su apoyo. Según las primeras estimaciones, hacer realidad esta iniciativa supondría un coste de entre doce y catorce millones de euros, de las que el Gobierno central podría aportar cerca de la mitad. Se considera un «proyecto estratégico», especialmente en su faceta de investigación e innovación en el ámbito alimentario. Una vez que esté en marcha, el centro se autofinanciaría con sus propios medios.
Poder de atracción
El proyecto se plantea como una forma de aprovechar el poder de atracción del que goza la gastronomía vasca en el mundo, con una larga tradición culinaria y una concentración única de estrellas Michelín (un total de 22, de las que 16 las ostentan restaurantes guipuzcoanos). En su gestación se han implicado directamente los grandes nombres de la alta cocina local. Juan Mari Arzak, Pedro Subijana, Martín Berasategui, Karlos Argiñano, Hilario Arbelaitz y especialmente Andoni Luis Aduriz -ya comprometido en otros proyectos de investigación relacionados con el mundo de la alimentación-, han estado presentes en diferentes momentos del proceso y colaborarán en él.
La iniciativa surgió en la oficina del Plan Estratégico de San Sebastián. Liderada por el alcalde, Odón Elorza, finalmente han sido Kepa Korta, director del programa, y Joxe Mari Aizega, vicerrector de Mondragon Unibertsitatea, (MU) quienes han conducido el proceso hasta fraguar un centro y una oferta concretas.
Según uno de los documentos de trabajo que se manejan, la facultad «es un proyecto con vocación internacional y de ser referencia mundial en las ciencias gastronómicas y específicamente en la alta cocina, situándose entre los cinco mejores del mundo». Por ese motivo, sus responsables han optado por la denominación anglosajona de Basque Culinary Center, aunque aún no es oficial.
Investigación e innovación
El complejo tendría dos «patas» fundamentales. Por un lado, la Facultad de Ciencias Gastronómicas, que cubriría la formación de profesionales de nivel. La oferta formativa incluiría un título universitario de grado en alta cocina, al que los alumnos accederían tras terminar Bachiller o, en su caso, el itinerario alternativo del segundo ciclo de Formación Profesional. La cifra de alumnos por curso podría oscilar entre cincuenta y cien.
La facultad desarrollaría también una oferta de másteres y de formación continua para profesionales ya en ejercicio, así como otro tipo de cursos destinados a personas interesadas en la gastronomía. La pretensión es contar con un equipo docente del máximo nivel internacional al que se sumarían también cocineros y profesionales vascos.
La otra faceta del proyecto es su carácter de centro de investigación e innovación en ciencias gastronómicas. Su objetivo será promover la investigación en ámbitos de alta cocina y sectores empresariales o de conocimiento como las tecnologías de la alimentación, la nutrición o la actividad agroalimentaria.