Hoy se conocerán los motivos. Ayer saltó la noticia. Esperada semanas atrás y descartada hace unos días. Algo ha sucedido en las últimas horas para que el iurbentia se haya decidido a mover ficha. Ya está en Bilbao Damir Markota. El pívot croata, con pasaporte sueco y bosnio (Sarajevo) de nacimiento, llega para sustituir a Fred Weis. Hoy será hecho público en una rueda de prensa en la que se conocerá cuál ha sido el detonante de esta decisión.
Tras la pasada jornada de Liga, aprovechando la presencia en Bilbao de las fuerzas vivas del club, Gorka Arrinda, José Cobelo y Txus Vidorreta han tenido ocasión de hablar largo y tendido. Analizados pros y contras, entendieron que se abría un proceso de renovación de la plantilla, pero sin prisas, mirando sobre todo al futuro. Que cada paso dado en adelante incluyera una razón para tiempos venideros. Ese sin prisa dibujaba un amplio margen de maniobra que ahora, abruptamente, ha saltado hecho añicos.
A nadie se le escapa que esta campaña Fred Weis no es en la pista el de siempre. Su técnico ya le lanzó unos cuantos avisos mediáticos a raíz de haber llegado de las vacaciones con un importante sobrepeso que le ha lastrado en el aspecto físico. También se conoció que las medidas adoptadas para enmendar ese déficit no han surtido efecto. En ocasiones, todo lo contrario. Semanas atrás, el jugador recibió un serio toque del club, rumoreándose que se barajó incluso la apertura de algún expediente o sanción para intentar una respuesta inmediata del pívot, quien es cierto que había mejorado su juego ligeramente en los últimos compromisos ligueros. No en el del pasado martes, en el que contó con un protagonismo similar al de Tomas Hampl.
Pero si el martes había una prórroga para todos y dos días después se daba luz verde a una operación, es obvio que existe un motivo concreto y puntual. El hecho de que Markota quedara desvinculado del ViveMenorca de modo casi sincronizado no parece suficiente argumento, aunque seguro que ha tenido su peso. La historia del croata en el equipo balear también tiene su miga. Fichado por expreso deseo del presidente, José Luis Sintes, fue rechazado de plano por el técnico Ricard Casas, quien apenas le ha utilizado en el transcurso de cinco jornadas. El pulso lo ha ganado el entrenador, pero su casillero ha quedado con una muesca que seguro acabará pasándole factura.
Ha dejado inactivo a un segunda ronda de Draft, con una mano portentosa desde la larga distancia y un juego de ataque incisivo y espectacular, que ha estado tras regresar de la NBA en equipos como el Zalgiris Kaunas en la Euroliga. Lo ha hecho haciendo que pívots como Urko Otegi, Boisa y Eley le adelantaran por la derecha.
Dudas en el futuro
Los movimientos en las plantillas son ley de vida en el deporte, pero deben ser vendidos con pulcritud. Si ha llegado el adiós definitivo de Fred Weis en el Bilbao Basket debería conllevar los máximos honores. Si las conjeturas apuntadas se confirman, el jugador habrá sido el máximo responsable de esta situación. Teniendo en cuenta que otro pívot, Drago Pasalic, también ha figurado entre los rezagados, quizá se opte por verificar el cambio de Markota por Weis y ver cómo transcurren los acontecimientos, dando tiempo a una hipotética recuperación del galo. El gigante de Thionville es con 145 partidos el segundo jugador con más encuentros ligueros disputados con la camiseta del Bilbao Basket, club en el que comparte la capitanía con Javi Salgado.
Markota (2'10, 23 años) nació en Sarajevo, de donde huyó a Suecia al declararse la guerra en la extinta Yugoslavia. En el país nórdico, que le quiso captar sin éxito para su selección, comenzó a jugar en las calles junto al polaco Macej Lampe, compañero de Garbajosa y Carlos Delfino en el Khimki ruso. A los 14 años volvió a Croacia y se ofreció personalmente al Cibona, con quien debutó a los 16 años. Su evolución incluyó ser elegido en el puesto 59 del Draft de la NBA por los Spurs, que lo traspasaron a Milwaukee donde coincidió con el blaugrana Ilyasova y el ex ACB, Charlie Bell antes de ser incluido en el roster de Tulsa 66ers, equipo vinculado a los Bucks en la D-League. De regreso a Europa, aún no ha encontrado el lugar para su despegue. ¿Será Bilbao?