La Diputación instalará más de 24 kilómetros de pantallas acústicas en las grandes carreteras vizcaínas. Esta es una de las medidas que se recogen en el Plan de Acción en materia de ruido elaborado recientemente por la ingeniería Labein para aquellas vías que soportan un tráfico superior a los seis millones de vehículos al año. Se trata de un documento que marca las «prioridades» a seguir de cara a los próximos cinco años. A partir de los datos obtenidos con un simulador informático, que han permitido dibujar el mapa estratégico del ruido, los técnicos han señalado una serie de puntos de la red viaria que serán sometidos a distintas actuaciones con el objetivo de reducir su impacto sonoro sobre la población.
Según consta en el escrito, elaborado a partir de una directiva europea de 2003, la institución foral centrará su batalla contra el ruido en cuatro apartados: el tráfico rodado; el trazado de las carreteras; los edificios que sufren la contaminación acústica y los propios focos de emisión. Este último flanco, precisamente, será el que reúna el mayor número de actuaciones, que se basan en hacer frente a la propagación del sonido colocando barreras, ya sean pantallas acústicas o caballones de tierra, entre las calzadas y los receptores.
En términos globales, la Diputación instalará protectores de estas características en una decena de grandes carreteras. Si se colocan una tras otra, las pantallas suman una longitud de más de 24 kilómetros. Tendrán alturas y composiciones variables. Pero no estarán muy repartidas. Como ocurre en otros asuntos relacionados con la red viaria, la A-8 también centra el grueso de la atención del plan de acción contra el ruido. La autopista absorberá más de la mitad de las nuevas mamparas. En total, serán más de quince kilómetros que se repartirán por zonas como Bilbao, Berriz, Abadiño, Gernika, Etxebarri, Ermua y Zaldibar, entre otros escenarios.
Una parte importante de las pantallas que la Diputación prevé instalar en los próximos cinco años (unos 7.000 metros de los 24.000 recogidos en el informe) ya estaban proyectadas desde hace tiempo, aunque todavía no han sido construidas. Así, en el texto aparecen las protecciones de hasta seis metros de altura que se colocarán en los nuevos accesos a Bilbao por San Mamés, una obra que empezará en las próximas semanas y que acarreará «importantes» molestias para el tráfico rodado y los vecinos de la zona.
Colaboración municipal
El ruido, en todo caso, no se combate sólo con pantallas. Otra posibilidad es reducir la velocidad a la que circulan los coches en determinados tramos. Y eso es, precisamente, lo que está «estudiando» la Dirección de Carreteras en relación al punto kilométrico 124 de la A-8, en el enlace entre Max Center y San Fuentes.
Otras medidas son las actuaciones sobre el trazado, que se materializan en forma de variantes de circulación o soterrando algún tramo de la carretera. En lo que se refiere a este último apartado, se completarán cubrimientos en diversos puntos de la A-8. Por último, entre las acciones que se ejecutan de forma directa sobre el receptor del ruido, destacan las que se efectuarán en viviendas próximas a la 'Supersur' y al corredor de Gernika.
Estas medidas, que se desarrollarán de forma jerárquica en función del «presupuesto disponible», se engloban en una estrategia más a largo plazo, que también contempla la «coordinación institucional» con los ayuntamientos. El objetivo es elaborar «planes zonales» de actuación con la ayuda de los municipios y también «integrar» la gestión de la contaminación acústica dentro de las funciones del Departamento de Obras Públicas, como son la planificación de las carreteras y la gestión de la movilidad. Para ello, el área que dirige Iñaki Hidalgo ha reservado una partida de 2,5 millones de euros anuales para inversiones «genéricas».