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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Vizcaya

14.01.09 -

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A nda algo desfalleciente la noche bilbaína. Primero fue la apertura de Pacha, que naufragó por un chanchullo con una licencia defectuosa. Después la autoridad cerró Mao-Mao Beach, en Zorrozaurre, por sobrepasar repetidamente su aforo. (Y llámenme sentimental, pero pienso en todas aquellas camareras en bikini dejando de bailar por orden municipal y siento un repentino pinchazo de melancolía.)
También cayó el Antzokia, nuestro Studio 54 vasquista. Ayer mismo los responsables del café organizaron una de esas ruedas de prensa con mucha gente detrás (da la sensación de que los del fondo esperan aburridos su turno para dar la siguiente rueda de prensa) y protestaron por el cierre de su local, que al parecer también ha rebasado su aforo.
Más amigos del baile y el cubaterío que de las ordenanzas, los noctívagos de la ciudad están preocupados por los cierres. Dicen que la noche comienza a ser tan aburrida que no les queda otra que irse a dormir antes de que salga el sol, conducta que no consideran saludable.
Quizá a alguno le consuele la próxima apertura del Capri, la legendaria 'boite' de los años sesenta y setenta. Es una gran noticia para los supervivientes de los cardados ascendentes y las patas de elefante. Ahora podrán viajar en el tiempo -esta vez sin drogas- y tomar una copa mientras escuchan buena música: Santana, Nino Bravo, Tony Landa. Ya saben, los verdaderamente grandes.
El público objetivo del Capri está compuesto por ciudadanos con varios quinquenios cotizados. Será una discoteca 'revival' y, en principio, no solventará el problema de los jóvenes que, a ciertas horas, ya no saben muy bien adónde ir. O quizá sí. Todo es cosa de que, mientras los padres bailan en el Capri canciones de Roberto Carlos -uno de los pocos artistas que ha sido capaz de adelantarse a su propia figura de cera-, los hijos suban a casa y le den salida al whisky y los puros que papá esconde detrás de la enciclopedia 'Auñamendi'. No descarten que el Capri regrese para el mejor entendimiento entre generaciones. Bienvenido sea.
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