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CRISIS DEL GAS

Eslovaquia y Bulgariadesatan la polémica al estudiar recuperar dos antiguas plantas nucleares para paliar la falta de combustible

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Energía atómica contra el frío
Dos niños eslovacos pasan cerca de la planta nuclear de Jaslovske Bohunice. / REUTERS
La guerra del gas entre Rusia y Ucrania ha reabierto el polémico debate sobre la utilización de la energía nuclear en algunos países del este de Europa que han sido duramente golpeados por la falta de combustible, como Eslovaquia y Bulgaria. Sin esperar más, las autoridades de Bratislava han decidido poner en marcha la central atómica de Jaslovske Bohunice, que tuvo que dejar de funcionar el pasado 31 de diciembre, siguiendo las recomendaciones de la UE, a cuyo sistema monetario se adhirió el país eslovaco el pasado día 1.
El domingo, los técnicos de la planta que fue construida en la década de los ochenta, iniciaron los preparativos para poner en marcha uno de los reactores, que tardará unos seis días en estar en pleno funcionamiento. La decisión del Ejecutivo de Bratislava, compuesto por socialdemócratas y dos partidos populistas y de derecha radical, ha sido mal recibida por Bruselas, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, recordó que «si el Gobierno eslovaco reabre la central, estará violando con claridad los tratados firmados» con la UE. Por su parte, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, justificó la decisión de su Gobierno destacando que el país centroeuropeo se ve en la obligación de reabrir la central ante la falta de energías alternativas al gas, ya que prácticamente el 100% de sus importaciones depende del suministro ruso.
Eslovaquia se comprometió a finales de 2008 a cerrar definitivamente el último reactor de la planta, un VVER 440 de tipo V-230 que fue construido por la URSS durante la era comunista. Por eso, la decisión de Bratislava ha sido muy mal acogida por países fronterizos como Austria, cuyas autoridades aseguran que la central de Jaslovske Bohunice «no es segura». En un tono mucho más mesurado, Mirek Topolanek, primer ministro de Chequia, que preside la UE, consideró que la medida tomada por Eslovaquia «es una demostración de que tiene voluntad de gestionar un problema que la UE no puede resolver». El viernes, Chequia, también afectada por el conflicto, anunció su intención de abastecer de gas a su vecino.
Violación del tratado
En contra de lo que sostiene la UE, Fico aseguró ayer de nuevo que la central cumple con «todos los criterios de seguridad», aunque reconoció que al tomar la decisión de reabrirla «somos conscientes de que provocamos una violación del tratado de adhesión».
En Bulgaria, las autoridades también se están planteando poner en marcha un reactor de una central nuclear que estaba cerrada, aunque de momento no han tomado ninguna decisión definitiva. En una sesión extraordinaria del Parlamento, el primer ministro, el socialista Sergei Stanishev, estableció las prioridades energéticas de su Gabinete para hacer frente a la crisis. De momento, 92 empresas han sido cerradas, mientras 208 han pasado a un régimen de suministros restringidos. Sofía piensa reclamar indemnizaciones a los causantes de la crisis y quiere conectar lo antes posible su red de transferencia de combustible con las vecinas Grecia, Turquía y Rumanía, así como modernizar algunas infraestructuras.
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