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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

SANIDAD

Las familias se ven obligadas a viajar a otras comunidades y pagar entre 2.000 y 3.000 euros

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La comunidad islámica pide a Osakidetza que incluya la circuncisión en sus prestaciones
Ahmed tuvo que trasladarse a Murcia para operar a su hijo, que sufrió una hemorragia. /F.G ÓMEZ
La comunidad musulmana en Euskadi ha solicitado a Osakidetza que incluya la circuncisión entre sus prestaciones médicas al tratarse de una «intervención obligatoria» en la cultura maometana. Los cirujanos del Servicio Vasco de Salud no practican esta intervención salvo por razones médicas, lo que obliga a las familias que practican la religión islámica a recurrir a la medicina privada para poder operar a sus hijos.
Muchos de los niños islamistas que residen en la comunidad vasca son intervenidos en el país de origen de sus padres. «Sobre todo los de Marruecos. Suelen aprovechar las vacaciones de verano para someterles a esta operación», explica Ahmed Elhanafy, presidente de la unión de comunidades islámicas del País Vasco. El resto, «se tiene que buscar la vida» para poder circuncidar a los pequeños en clínicas privadas de España. Muchos lo hacen en Pamplona, Murcia, Valencia...
Ahmed tuvo que llevar a su hijo a Murcia para que un médico amigo suyo operase al pequeño de fimosis -extirpación del prepucio del pene-, al no encontrar ningún facultativo en la red pública vasca dispuesto a realizar la intervención por motivos religiosos. Durante el viaje de vuelta a Bilbao, el bebé sufrió una fuerte hemorragia y tuvo que ser atendido de urgencia en un centro hospitalario.
«Discriminados»
Los islamistas se sienten «discriminados» respecto al resto de confesiones. «No tenemos elección. La religión nos lo exige. No se trata de un capricho», argumentan los miembros de la comunidad islámica para justificar la petición realizada a las autoridades sanitarias vascas. «Tenemos el mismo derecho que el resto de ciudadanos a que nos atienda la sanidad pública», insisten. La práctica de la circuncisión es un rito que se cumple desde la antigüedad entre la comunidad musulmana.
El precio de la operación oscila entre los 2.000 y los 3.000 euros, «una cantidad que no todo el mundo puede pagar», se queja Ahmed Elhanafy. Pese a las dificultades con las que se encuentran las familias, más de 350 niños vascos son intervenidos al año por motivos religiosos. «Es que no nos queda más remedio», apostilla el presidente de la unión de comunidades islámicas de Euskadi, donde ya residen más de 20.000 musulmanes. La intervención suele hacerse a partir de la primera semana de vida del bebé.
Los musulmanes en el País Vasco señalan la circuncisión como una de las principales reclamaciones pendientes. «Ahora que ya contamos con cementerios para poder llevar a cabo entierros por nuestro rito y con clases de religión islámica en los colegios, sólo nos falta que incluyan la circuncisión en las prestaciones de Osakidetza», subraya Ahmed.
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