El otro imputado por parte del PSE en el juicio por las reuniones con Batasuna en 2006, Patxi López, arremetió ayer con dureza contra la estrategia que el lehendakari Juan José Ibarretxe y su equipo de abogados del Gobierno vasco pretenden desplegar en el Tribunal Superior. El candidato socialista aseguró en un encuentro en Bilbao con 400 cargos públicos de su partido que la elección de los testigos del lehendakari no tiene otro objetivo que «hacer apología del conflicto» y del propio candidato del PNV.
En este sentido, calificó de «impresentable» que el jefe del Ejecutivo autónomo utilice la causa penal «como bandera electoral» y como «mitin permanente sobre su conflicto». López también aludió a las declaraciones que el viernes hizo Ibarretxe en un acto de su partido, en las que pidió a la sala presidida por el magistrado Manuel Díaz de Rábago que se posicionara «sobre el diálogo político» y dijera «con toda claridad» que las reuniones con Batasuna, «no solamente no es delito, sino que es la única solución que tenemos para salir adelante».
López fue rotundo: «¿Pero qué concepto tiene este señor de la separación de poderes en este país y de qué papel le corresponde? ¿Cómo puede pedir a la Justicia posicionamientos políticos y luego criticar el juicio? Es absolutamente impresentable».
«Tenernos embarrados»
Y reiteró sus acusaciones a Ibarretxe sobre la utilización del juicio como «arma electoral». «Porque ¿cómo se explica si no que, hasta hace dos días, todo su partido, los miembros de su Gobierno y su propia defensa, dijeran que este juicio era una farsa, un esperpento, un circo, que dañaba la imagen de las instituciones, y que ahora, en lugar de pedir que acabe, que pare el espectáculo bochornoso, que se dicte sentencia absolutoria ya, para evitar un recorrido lamentable, él pida que siga, que se alargue, que nos tenga embarrados durante semanas?», reprochó.
En su opinión, queda claro que el lehendakari, «un vez más, intenta jugar el papel de víctima» en un intento de «utilizar el juicio como campaña electoral». «No para hacer una defensa de las reuniones que, durante el proceso de paz, mantuvimos para avanzar en el final de la violencia, sino para, con su desfile de testigos, hacer un mitin tras otro, sobre su 'conflicto vasco' y las bondades de Ibarretxe para resolverlo», acusó.