Unai Sordo, elegido ayer nuevo secretario general de CC OO de Euskadi con un respaldo del 84% de los delegados, criticó que haya sectores políticos y empresariales que no entiendan que «las organizaciones sindicales» son «un factor clave para afrontar la situación de crisis». El joven responsable de la segunda central vasca -36 años- arremetió en su discurso de 'investidura' contra el Gobierno vasco y contra el «sindicalismo autarquista», en velada referencia a ELA, central a la que acusó de «instrumentalizar la negociación colectiva».
Tras protagonizar el primer relevo 'pacífico' en la secretaría general durante los 30 años de historia del sindicato, Sordo resaltó en su intervención el grado de unidad y cohesión alcanzados, patente en el respaldo obtenido por los órganos de gobierno, en todos los casos por encima del 79%.
Su discurso comenzó con una emotiva referencia al secretario general saliente, Josu Onaindi, para criticar a continuación el ninguneo del que son objeto las centrales sindicales por parte del Gobierno vasco, que les niega, según denunció, información sobre los expedientes de regulación de empleo y el acceso a los trabajos que realizan los 'cluster' sectoriales. Además, le censuró que responda con el «silencio» cuando le expresan su preocupación porque los EREs puedan convertirse en «un coladero» para empresarios avispados que no los necesitan. Los responsables de las consejerías de Empleo, Joseba Azkarraga, y de Industria, Ana Agirre, estaban en el punto de mira de sus críticas.
En un discurso esclarecedor y reivindicativo, Unai Sordo, prometió que CC OO va ser «riguroso, responsable y combativo, en función de las necesidades que se presenten en cada empresa o sector». Defendió, además, la negociación colectiva y el diálogo social como herramienta de «contrapoder», con la advertencia de que «negociar es la antesala de acordar o movilizar».
Buscar el desprestigio
Sus dardos más afilados los dirigió, sin citarla, contra la central mayoritaria ELA, ausente del congreso pese a ser invitada, a la que acusó de «probablemente» no querer «influir» en las instituciones por medio de la negociación, porque busca su «desprestigio» y deteriorar su «legitimidad». También le reprochó que instrumentalice la negociación colectiva y que la ponga al servicio de sus «intereses hegemonistas», frente a la vocación integradora, pluralista y transversal que atribuyó a CC OO.
La intervención de Sordo puso fin a dos días de un pacífico congreso de CC OO de Euskadi, el primero regional que se celebra tras la disputa por la secretaría general confederal entre José María Fidalgo e Ignacio Fernández Toxo, que se saldó con una apretada victoria de éste. El cónclave cerrado ayer fue precisamente el escenario elegido por Toxo para lanzar un mensaje de unidad e integración.
El nuevo responsable de CC OO de España anunció que ha ofrecido continuidad o reubicación en el sindicato a todos los seguidores de José María Fidalgo. De esta forma, Toxo intenta que no se traslade a los congresos regionales la desunión del celebrado el pasado diciembre. Anunció al respecto que en una semana anunciará el reparto de funciones de la ejecutiva confederal, en la que se verá el grado de integración del sector opuesto.
Por su parte, la ejecutiva vasca, compuesta por 25 miembros, incluye siete caras nuevas y mantendrá en sus puestos a los dirigentes más destacados.