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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

POLÍTICA

El presidente del tribunal desplegó su diplomacia para controlar a abogados y público

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Un magistrado tranquilo
Díaz de Rábago, a su entrada ayer al Palacio de Justicia de Bilbao. / F. GÓMEZ
«Aunque no sea un experto penalista y pida disculpas por sus posibles fallos, Manuel tiene un 'gran fondo de armario judicial'. Sabe mucho». La frase corresponde a un magistrado de larga trayectoria en Bilbao y sirve para describir el comportamiento que el presidente del tribunal desplegó en la sala de vistas durante la primera sesión del juicio a Juan José Ibarretxe y Patxi López. Manuel Díaz de Rábago se erigió en uno de los protagonistas de la jornada al transmitir serenidad a las partes y el público durante una sesión que había concitado todos los focos mediáticos.
«Ha actuado como si fuera un juicio más», explicaba otro compañero de profesión, que recordaba los casi trece años de ejercicio que el presidente de la Sala de lo Social lleva en el Tribunal Superior. La experiencia es un grado y Díaz de Rábago la evidenció ayer. «Es uno de los mejores presidentes de Sala», incidían las mismas fuentes judiciales.
La máxima autoridad durante la vista oral contra el lehendakari y el líder de la oposición vasca dio desde el primer instante tener en su cabeza un esquema de cómo debe desarrollarse el juicio. De hecho, apenas sí hizo un par de consultas a sus compañeros de estrado, los jueces Juan Carlos Benito-Butrón y Antón Subinas, durante las más de cuatro horas y media de sesión.
Y capeó la situaciones complicadas con diplomacia. La primera surgió antes incluso de que todo comenzara. La entrada de los cuatro imputados de la izquierda abertzale que llegaron desde un centro penitenciario fue recibida por los seguidores de Batasuna con aplausos y gritos de apoyo mientras éstos se abrazaban a Arnaldo Otegi, que ya estaba sentado en el banquillo de los acusados. Sus primeras palabras fueron entonces para recordar «a todos» que en su tribunal no iba a permitir «aplausos ni muestras de apoyo» que se saltaran de lo correcto.
Fue uno de los pocos toques de atención que dio. Y lo hizo esbozando una sonrisa y un tono de entonación sereno. Su carta de presentación. Una línea que mantuvo minutos después para agradecer que las acusaciones populares hicieran una breve exposición de las cuestiones previas que plantearon al tribunal. «Si seguimos así podremos cumplir con el horario previsto», confesó.
«Vayan a consumir»
Sin embargo, no todo fueron palmaditas a la espalda de las partes. Díaz de Rábago tuvo que interrumpir en dos ocasiones a la defensa de Ibarretxe y en una al abogado del Foro Ermua durante la segunda parte de la sesión cuando unos y otros valoraban los planteamientos que sus rivales llevaban al juicio. El magistrado apreciaba en ellos voluntad de salirse del terreno procesal y les dio el alto para que se «ajustaran» al análisis de las cuestiones previas, «sin ir más allá».
El presidente de la sala llegó en algún momento a desatar una sonrisa entre público e imputados cuando, antes de un breve receso de media hora cerca de mediodía volvió a sacar a colación un tema del que ya había hablado el miércoles con los periodistas durante una visita guiada al tribunal. que él dirigió. Como la jornada anterior, recordó a los presentes que en la zona del Palacio de Justicia donde se encontraban «sólo hay un baño», pidió disculpas por la falta de infraestructura e hizo un guiño al consumo en tiempos de crisis. Aunque reside en San Sebastián, el magistrado dio la sensación de imitar al alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y recomendó a las 130 personas presentes en la sala de vistas que salieran «a consumir en los bares de ahí fuera» y aprovecharan para hacer sus necesidades.
Menos jocoso fue el tono al concluir la sesión, a las dos de la tarde. Cuando todos se disponían a levantarse de sus asientos envió un recado a periodistas y abogados, tras anunciar que el juicio se suspendía hasta el lunes. Sabedor de que en tres días de parón judicial se podían desatar muchas especulaciones sobre el pronunciamiento que darán y si decidirán o no sobreseer la causa, quiso zanjar el asunto de un plumazo. «Todo lo que pueda aparecer estos días sobre la posición que vayamos a tomar tengan por seguro que no habrá salido de la boca de ninguno de estos tres magistrados. Los primeros en conocer nuestra decisión serán los imputados y la acusación», sentenció. Habrá, pues, que esperar.
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