Desde muy pequeño comenzó el aprendizaje indispensable para la vida nómada para la que estaba predestinado. A los doce años, Renaldas Seibutis, aunque prefiere que le llamen 'Ronie', recorría diariamente treinta kilómetros solo, en autobús, llegando a casa a las once de la noche. Era el precio que pagaba para jugar al basket. Sus padres, «un electricista y una enfermera que han trabajado muy duro y que son jóvenes, tienen cuarenta y ocho años», definieron con prontitud un fuerte carácter en sus dos hijos. Les inculcaron el baloncesto al ser jugadores aficionados a los que el escolta del iurbentia recuerda haber visto en activo.
-Comencemos por lo más reciente, su gran partido en Vrsac.
-Fue un partido bueno para mí, pero lo pudo ser para cualquier otro compañero. Intenté hacer mi trabajo y jugar agresivo. Funcionó y fue mi día.
-Se truncó la ilusión de la Copa del Rey, pero queda intacta la de la Final a Ocho.
-Sería un cambio magnífico. Pero no hay que olvidar que también en Europa estamos empezando y ahora vendrán los partidos más difíciles. Es el primer año del equipo en Europa, pero queremos estar en la Final a Ocho y ganarla.
-¿Qué le parecen los posible rivales en el 'Last 16'?
-Los que estén en la siguiente ronda serán buenos equipos. Podemos ver los resultados del Charleroi y de Dragons. Conozco algunos buenos jugadores de esos equipos y entre todos haremos un buen y divertido grupo. Todo el mundo peleará.
-Hablemos de la ACB. ¿La imaginaba así?
-Es mejor de lo que pensaba. La conocía de mi experiencia en Olympiacos contra Barcelona, Real Madrid y Unicaja. La organización es magnífica y el ambiente en la Liga es muy atractivo.
-¿Se juega a un ritmo tan alto como se dice?
-Sin duda, es mucho más alto que el del baloncesto lituano y griego. Te exige estar siempre a tope de concentración. Bilbao es un buen lugar para seguir aprendiendo, es ideal para adquirir la experiencia que busco.
«Mejor que te corrijan»
-¿Ha olvidado el año horrible que padeció en Grecia?
-La lesión, luego la operación... llegaron a causarme problemas psicológicos. Ahora ya no me acuerdo de la espalda, pero de esa experiencia aprendí que debo cuidar mejor mi cuerpo porque el baloncesto es mi vida. Quiero tener diez años de carrera aún por delante. Por eso estoy más agradecido al iurbentia por contratarme, ya que otros equipos lo habrían visto como una apuesta de riesgo. Así que no puedo hacer más que entregarme al máximo en la cancha o animando desde el banco.
-En pretemporada enchufaba los triples con una facilidad pasmosa. Ahora...
-Influye el ambiente, la presión, el ritmo. Cada partido, cada jugada son distintos. Influye el factor psicológico. La parte mental es vital. Un entrenador me dijo que lo importante no es ser un jugador magnífico en un partido y horrible al siguiente. Es lo que busco, la regularidad.
-¿Lleva bien lo de ser polivalente?
-Juego de lo que me ordenen, de base, escolta o hasta alero, aunque mi cuerpo se aleje de ese puesto. Eso me enriquece.
-¿Pero no se ha sentido extraño a veces dirigiendo al equipo en vez de Salgado o Blums?
-No me paro a mirar quién está en el banco. Si debo hacer de base, lo hago y punto.
-En Serbia, Txus Vidorreta reconoció su buen partido, pero le emplazó para que actúe igual en la ACB.
-Para esas cosas es una ventaja no entender el español (ríe). Que lo diga significa que se fija en mí y quiere que mejore. Mejor que te corrijan que te ignoren.
-Los técnicos de la ACB hablan maravillas de su primer paso, con el que inicia sus espectaculares entradas a canasta.
-Se lo debo agradecer a la genética de mis padres. No me parece que sea demasiado rápido. Espero serlo más.
-¿Le ha resultado complicado sentirse a gusto en Bilbao?
-¡Pero si hasta he encontrado una tienda donde hay comida lituana y en el primer partido había tras el banquillo una bufanda con el nombre de mi país! He alucinado. Dejé mi ciudad natal a los dieciséis años y mis padres se preocuparon mucho de formarme para esta vida nómada que conlleva el baloncesto.
-¿Qué hay de aquel proyecto de abogado?
-Aprobé primero de Derecho y estaba matriculado en segundo cuando fiché por Olympiacos y tuve que pararlo todo. En verano me informaré de lo que debo hacer para retomar la carrera, aunque quiero seguir concentrado en el baloncesto.