Los designios del consumidor son inescrutables. Se equivocaron de lleno quienes apelaban a la lógica para vaticinar un renqueante inicio de las rebajas en Bilbao debido a la crisis, a los notables descuentos navideños para potenciar el comercio y a la ola de frío polar. Ninguno de estos factores desanimó a los bilbaínos y a los vecinos de otros municipios vizcaínos, que ayer cumplieron religiosamente -como si el temporal económico y meteorológico fuese un inocuo sirimiri- con la tradición de lanzarse a hacer compras el 7 de enero. Y lo hicieron con ganas, casi de forma rabiosa.
Desde primeras horas de la mañana, las principales zonas comerciales de la villa empezaron a llenarse de 'cazadores' en busca de gangas, que oteaban con instinto depredador un horizonte de escaparates donde se anunciaban descuentos del 30, el 50 y hasta el 60%. Nunca antes habían empezado unas rebajas tan fuertes, ya que estos porcentajes son más propios de los coletazos finales de la campaña.
En la mayoría de los establecimientos, los dependientes coincidían en afirmar, con algo de asombro, que el día iba «muy bien, parecido a otros años». «¿Quién dijo crisis?», bromeaban Eva Barrios e Idoia Sanz, dos jóvenes de Santurtzi que tuvieron que hacer un alto en la Plaza Nueva para organizarse con sus numerosas bolsas, que las hacían parecer auténticos sherpas. «Aquí, en el Casco Viejo, hay menos aglomeración, pero en el centro es una pasada... Hay que gastarse el dinero de Reyes, y mejor no esperar mucho, que luego desaparecen las mejores cosas», justificaban.
«Esto es exagerado»
Ambas acababan de salir de comprar algunas cosillas en 'Skunkfunk', cuya encargada, Raquel Cubillo, confirmaba que los clientes más tempraneros de las rebajas habían acudido al establecimiento «en busca de artículos a los que han echado la vista de antemano». «No hay tanto 'revoltijo' como otros años», afirmaba.
El ojo del huracán estaba en la Gran Vía y, sobre todo, en 'El Corte Inglés'. En los grandes almacenes bilbaínos, Begoña Etxegarai, de Urduliz, buscaba algo de ropa. «¡Qué montón de gente! Es que los precios están muy bien, la verdad», admitía. Mónica, una empleada, afirmaba que había «más compradores que otros años». Y en la cola de una firma de vaqueros, Teresa y su hija María esperaban para pagar sus adquisiciones. «Hemos comprado bastante. Sobre todo, la niña, que lleva dos pijamas, un camisón... Nos vamos a quedar a comer por aquí para aprovechar el día», comentaba.
Otros establecimientos de la principal arteria de Bilbao también eran un hervidero. En 'Massimo Dutti' decenas de personas escrutaban las perchas con ansia. «Esto es exagerado», concluía Sonia Subinas, que acababa de llegar con su familia. Muy cerca de allí, en 'Women'Secret', Jordana Bilbao, de Getxo, aprovechaba que iba a hacer una devolución para adquirir «prendas necesarias y algún capricho». Sin embargo, no estaba sorprendida por el apabullante éxito del primer día de rebajas. «Quizá con la crisis mucha gente ha tenido que esperar hasta ahora para comprar lo que necesita a mejor precio», reflexionaba. Al final, tanto los indiferentes a la borrascosa situación económica como los más apocalípticos coincidieron en algo: en ir de tiendas.
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