Nigel Clough fue presentado ayer como nuevo entrenador del Derby County, un equipo de fútbol que está en el puesto decimoctavo de la segunda división inglesa, que ahora se conoce con el nombre de 'Championship'. Como noticia, parece una nadería. Pero en realidad evoca una historia trágica y bella del fútbol en el último medio siglo.
Nigel es el hijo de Brian, quizás uno de los mejores entrenadores en del fútbol europeo y que trascendió el deporte para convertirse en un personaje que inspiró libros de memorias, novelas y obras de teatro. En el fútbol de la comarca este de las tierras centrales inglesas, los Clough son una dinastía aristocrática.
Nacido en el nordeste, en Midllesbrough, en 1935, Brian fue un goleador prolífico con el equipo local y luego con los rivales del Sunderland. En su palmarés registra uno de los mayores porcentajes goleadores de la historia, pero, en la Navidad de 1962, con 27 años, sufrió una fractura irremediable de ligamentos cruzados en un choque contra el portero.
Sus colegas de equipo en el Middlesbrough se amotinaron contra él cuando era capitán hasta que perdió el brazalete y los directivos del club se negaron a aceptarle como entrenador de juveniles. Le ofrecieron trabajo en la vecina Hartlepool, donde hizo, con su ayudante y ex colega del Midlesbrough, Pater Taylor, un buen trabajo.
Hace algo más de cuarenta años, llegaron a Derby, que era, como hoy, un equipo perdido en la parte baja de la segunda división. Lograron el ascenso y el Derby County de Clough ganó la liga al Liverpool de Bill Shankly y al Leeds de Don Revie, cinco años después. Eliminó al Benfica en la Copa de Europa y cayó contra el Juventus en semifinales.
«No quiero hablar con malditos estafadores italianos», dijo a la prensa local al final del partido en Turín este entrenador peculiar y personaje en los comentarios en televisión, dictador del vestuario, socialista en la política y héroe de los árbitros. No consentía que sus futbolistas practicasen el juego sucio o intentasen engañar al árbitro.
Peleó de nuevo con los directivos del Derby, como había hecho en todos sus clubs, le echaron y hubo protestas ciudadanas, una amenaza de huelga de los futbolistas y de sus mujeres. Fracasó en Brighton y su reino de 44 días en Leeds ha inspirado una novela. Era un bocazas y un bebedor espantoso.
Pero agrandó su gesta con el Derby County cuando le llamaron del Nottingham Forest, otro equipo perdido. Tres entrenadores (Clough, Chapman y Dalglish) han ganado la liga inglesa con dos clubes diferentes. Sólo Clough ha ganado dos veces la Copa de Europa con un equipo de provincias, como él logró con el Forest.
Antes de su retirada, tras conducir al Nottingham Forest al descenso, con un rostro carcomido por la cirrosis, el público aún pudo deleitarse con la última cosecha de este Robin Hood del fútbol, un equipo que incluía a Des Walker, Roy Keane, Teddy Sheringham... y un tal Nigel Clough, su hijo, a quien el entrenador se refería siempre como 'el número 9'.
El nueve de aquel Forest, Nigel, era un futbolista elegante y técnico. No era un rematador. Su fútbol se basaba en la posición y la distribución. Lo fichó el Liverpool, donde las lesiones le lastraron. Fue más veces internacional que su padre, que murió, destruído por el alcohol, a los 69 años. Solía decir que Nigel tenía la fortuna de haber salido a su madre.
Las huellas del padre
Una vez le dijo a su hijo que no regresara al lugar donde su padre fue un dios. Pero ayer lo hizo, tras hablar con su madre, con su mujer y sus dos hijos, y tras pasar diez años como entrenador del Burton Albion, un equipo de su comarca, al que deja con una ventaja de 13 puntos sobre los demás en la Conferencia, el escalón previo a la liga profesional.
Su paso de un club a otro ha sido bendecido por las dos directivas. La BBC transmitió ayer en directo su primera rueda de prensa en Derby. «He llevado hoy a mis dos hijos al colegio y ahora me voy al supermercado. El teléfono no parará de sonar, pero nos arreglaremos, porque mi mujer y mis hijos son lo más importante del mundo», dijo.
Ha salido a su madre, efectivamente. Y su discreto aprendizaje en el Burton Albion, construyendo sin dinero y a tiempo parcial un equipo ganador, lo confirma también en lo deportivo. ¿Qué siente al llegar al club y ver todas las fotografías de su padre?, le preguntaron. «Me han preguntado ya si me emociona, pero esas fotos ya las tenemos en casa», respondió.
Ahora, tendrá que enfrentarse en la Copa de la FA a otro equipo de segunda, el Nottingham Forest, que ahora entrena un ex del Derby, Billy Davies. De pronto, el fútbol inglés de segunda ha ofrecido una historia que convierte en aburridas las peripecias de la Premier.