La lluvia no pudo el lunes con una noche muy especial y los domicilios de Bilbao abrieron sus puertas y ventanas para recibir la visita de tres personajes mágicos que no llegaron con las manos vacías. Más bien todo lo contrario. Los Reyes Magos trajeron ilusión, emoción, cariño y paquetes a los vecinos de la ciudad. Sobre todo, paquetes. Markel y su primo Oier recibieron, casi con toda seguridad, el Nanocóptero, la biciconsola o el Scalextric de carreras que habían pedido por carta a Sus Majestades de Oriente. Para estos dos niños de 5 y 7 años, lo más importante era descubrir el contenido de los bultos con los que se encontraron en el salón de sus casas y comprobar si los Reyes «habían cumplido». Sin embargo, a la hora de abrir los paquetes ignoraron, casi con toda seguridad, el continente, los metros de papel y de cartón que hasta ese momento cobijaban el preciado regalo.
El Ayuntamiento de Bilbao esperaba preparado la llegada de este otro 'regalo'. Ocho brigadas del departamento de Obras y Servicios emplearon cinco horas y media para retirar de las calles de la ciudad los 78.540 kilogramos de papel y cartón que fueron depositados por los vecinos junto a los contenedores azules tras abrir sus regalos de Reyes. «El doble que en un día normal», según fuentes municipales. «Son, habitualmente, embalajes voluminosos que cuesta introducir en los depósitos. Por eso, se dejan en la calle y son los primeros que se retiran con el apoyo de camiones de carga trasera, a diferencia de los habituales que se utilizan para vaciar los contenedores y que son de carga lateral», explicaba un técnico del departamento.
Pasadas las 13.30 horas, las más de 78 toneladas recuperadas terminaron en los depósitos que la empresa Despanosa tiene en la Ribera de Zorrozaurre. «En Navidades, como sucede con todas aquellas fechas en las que el consumo se dispara, es normal que la recogida de cartón y papel también se incremente», aseguraban sus responsables. En sus instalaciones, los operarios proceden al prensado del material retirado. «Se distribuyen en paquetes o balas de 1.200 kilogramos para su envío a empresas cartoneras, ya que la calidad de este papel suele ser excelente porque se trata de embalaje nuevo y limpio».
Uno por distrito
El dispositivo puesto en marcha ayer por el Ayuntamiento contó con la aportación extraordinaria de cinco brigadas -compuesta cada una de ellas por un camión, un chófer y un peón- que se sumaron a las tres que habitualmente realizan este trabajo en días festivos.
Cada distrito de Bilbao dispuso así de una brigada para trabajar en sus calles «porque la cantidad de papel que se deja fuera de los contenedores es bestial. Se trata, sobre todo, de cartón, y los recipientes azules no pueden retirar todo el material que depositan los vecinos», afirmaban desde el servicio municipal de limpieza. La recogida se llevó a cabo bajo una incesante lluvia y «sin problemas». Lo único reseñable, la molestias derivadas, en ocasiones, por el tamaño de los depósitos, ya que «al tratarse de embalajes de gran tamaño resultan más difíciles de ser manipulados por una persona sola».
La recogida de cartón y papel en Bilbao va en aumento, lo que ha convertido a la ciudad en líder de la comunidad autónoma, dos puntos por encima de la media vasca. En 2007, la población bilbaína generó residuos por una cantidad superior a los 105.000 toneladas, de las que 14.700 fueron papel y cartón.