Cuando el niño que tenía que pronunciar la cifra correspondiente a las unidades de millar dio por fin la vuelta al número y transformó el 9 en un 6, convirtió en realidad los sueños de cientos de llodianos. El 56.306 era suyo. A partir de ese momento, la alegría se desbordó en el Centro Extremeño de Llodio, donde un puñado de parroquianos, pocos, seguía en directo el sorteo.
«Hoy debería estar cerrado, pero como es fiesta, hemos decidido abrirlo», explicaba a pie de barra Mari Paz Colomo, miembro de la familia que regenta el establecimiento. A pesar de tener un décimo premiado en su poder, Mari Paz acudió ayer puntual al trabajo. «Invertiremos el premio en construir una casa en Aguilera, Burgos, en un terreno que acabamos de comprar», confesaba al poco de saberse tocada por la suerte. Una suerte, eso sí, durante largo tiempo buscada.
Y es que el 56.306 se juega en el Centro Extremeño de Llodio todas las semanas desde hace 28 años. El sorteo del Niño no podía ser la excepción, así que la familia Colomo encargó 200 décimos a la administración de lotería de Areta. Sólo se devolvieron 40.
«Creí que estaba gafado»
«Este mismo número ya fue agraciado hace un año en la lotería del jueves con un segundo premio, así que yo pensaba que ya estaría gafado». Para su sorpresa, a mediodía de ayer el 56.306 volvió a revelarse como un filón para regar de millones a toda la familia Colomo. «Yo tengo un décimo entero y mi mujer uno a medias con una amiga», explicó el patriarca, Antolín Colomo, que ya piensa en invertir el premio «en un apartamento en Alicante o Benidorm para ir a tomar el sol».
Su hijo, José Miguel, destinará los 100.000 euros a hacer realidad uno de sus sueños: «comprarme una Harley Davidson pequeña para pasear con ella. El resto, para tapar agujeros, que hay que pagar la hipoteca». Sus dos hermanas, que también resultaron agraciadas, prefirieron ceñirse ayer a preparar la fiesta que sirvió para celebrar la lluvia de millones.
A ella no faltó el concejal del PSE en Artziniega y ex representante de este partido en Llodio, Ander Ontoso, que compartía décimo con una amiga. «Ella tenía la impresión de que iba a tocar en alguno de los centros regionales de Llodio, así que los recorrimos todos y nos gastamos 60 euros en lotería».
Cuando Ontoso comenzaba a saborear el viaje que se regalará a los fiordos noruegos, la fiesta en el centro extremeño alcanzó su punto álgido animada por las jotas de las mujeres del coro. Luis Mari Ortiz, Carlos Viana, Andrés Sánchez y una decena de amigos llegaron tarde el baile. Pero no necesitaron música para celebrar entre abrazos, gritos, bromas y alguna que otra lágrima su nueva condición de millonarios.
La misma que la de Amaya Iglesias, «socia del centro y asidua a este número desde hace dos años». Incapaz de asimilar aún la noticia, Amaya prefería no adelantar acontecimientos. «De momento, pondré el décimo en el banco». Juncal Larrinaga, en cambio, ayer mismo ya tenía muy claro en qué va a invertir su pellizco del Niño. «Tenía pensado comprarme un Seat León, así que en unos días pasaré por el concesionario». A disfrutarlo.