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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Cultura

LITERATURA

Alejandro Gándara retrata las dificultades de un padre con su hijo hiperactivo en su novela'El día de hoy'

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«Habrá una insurgencia y la gente pedirá lo suyo»
«Parece que no hay Estado, sólo partidos que gobiernan», asegura Gándara. / MIREYA LÓPEZ
Angel Santisteban tiene un día difícil por delante. Otro más. El despertador trata de levantarle a las siete y media de la mañana y le urge a que se duche y prepare el desayuno para su hijo hiperactivo, a que saque a pasear a Jefe, el perro. Mira el abismo que rodea su cama, saca fuerzas y pone el pie en el suelo. Así comienza 'El día de hoy' (Alfaguara), la última novela de Alejandro Gándara (Santander, 1957).
«El abismo nos rodea a todos. Pero una misma vida la puedes contar como si fuera digna de ser vivida o como una auténtica tragedia. Fíjate en una boda. Una señorita tarda horas en prepararse, después la recoge su padre, su futuro marido la está esperando, soportan una hora de ceremonia, luego se emborrachan y al día siguiente se levantan fatal. Es horrible, espantoso», observa Gándara.
Pero ni el escritor ni su protagonista se amilanan ante la catástrofe. «Todo el mundo se pregunta qué le pasa por dentro, cuando a todos nos pasa más o menos lo mismo; cosas bastante ridículas que no nos dejan abrir los ojos hacia el exterior. Lo que yo quería hacer ver en la novela es cómo esos desastres cotidianos, o no tan cotidianos, en el fondo tienen mucha menos fuerza que la vida, que nos empuja a seguir hacia adelante».
Santisteban es un jardinero con dificultades para buscar empleo. «Le he caracterizado con ese oficio porque, a pesar de todo, es capaz de ver las maravillas que hay en los jardines de la ciudad, más aún en un día de primavera muy radiante».
La novela se desarrolla en el barrio de La Latina de Madrid, en el que ahora los inmigrantes tienen una gran visibilidad. «En los años sesenta y setenta era una zona en ruinas. Luego Tierno Galván la empezó a rehabilitar, llegaron los profesionales, luego la bohemia artística y ahora los chinos con sus 'todo a un euro' y sus colmados abiertos hasta las dos de la mañana».
Un BMW que encerar
En España, agrega, los hechos se suceden sin que nadie trate de dirigirlos, llevados por la falta de previsión. «Tenemos desajustes en la enseñanza, en las políticas sociales, en el sistema sanitario y judicial. Parece que no hay Estado, sólo partidos que gobiernan, y así uno va poniendo algún parche hasta que llega el siguiente, y por el camino han cambiado hasta los conserjes de los ministerios para beneficiar a sus compinches. Dentro de poco tiempo, las formas de integración y de respeto serán un problema».
Gándara opina que la «fuerza de las cosas» empujará a que cambie esta situación. «Habrá insurgencia. La gente pedirá lo suyo. Mientras vivimos bien no pasa nada, porque tenemos un BMW que encerar. Pero cuando el BMW desaparezca, empezaremos a reclamar lo que nos pertenece, la mejora de la educación, de la sanidad... No sólo en España, sino en todo el mundo».
La novela, que su autor encuadra dentro de la 'literatura de urgencia', cubre un día en la vida de sus personajes. «El día, como sabían los griegos, es la única medida de tiempo real que tienen los sentidos del ser humano. El pasado se inventa o se construye, y el futuro lo tienes que anticipar. Todo que lo ha pasado en un día está registrado en el cerebro. Ahora vivimos en el futuro. Trabajamos cinco días para tener dos libres, y todo el año para coger unas vacaciones en las que te vas de tu ciudad. Es como si el presente hubiera desaparecido».
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