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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

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FERIA DE LA PLAZA DE LA PROVINCIA

Los vendedores de la plaza de la Provincia y de Jesús Guridi admiten un descenso de las compras,pero dicen que el balance «es bastante positivo»

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La artesanía resiste los embates de la crisis
Un artesano de juguetes de madera, en su puesto de la plaza de la Provincia./ RAFA GUTIÉRREZ
Con las navidades ya despedidas, llega el momento de retomar la vida cotidiana y asumir los excesos realizados. Y no sólo gastronómicos. Porque la consigna más asumida estos días parece haber sido la de olvidarse durante una temporada de los aprietos económicos y disfrutar el máximo posible. Una decisión que ha beneficiado a la venta de productos artesanos, que han resistido los efectos de la crisis y obtenido un saldo final «bastante positivo».
Al menos esa es la sensación que se transmite desde la feria de artesanía de la plaza de la Provincia, que ha agrupado a 26 productores. En general, reconocen que las ventas han disminuido respecto del año pasado, aunque aseguran sentirse «contentos», sobre todo gracias al auge experimentado los últimos días de Navidad, que sirvió para desterrar los temores iniciales.
«Veníamos con muchas reservas porque una feria anterior en Valencia fue muy mal. Los primeros días aquí fueron muy flojos comparados con el año anterior, pero poco a poco fue mejorando», resume Lourdes Carlos, vitoriana afincada en Castellón. Esta productora de jabones y aceites naturales admite que las ventas «no han sido como otras veces, es verdad, pero en conjunto, han resultado mejor de lo esperado». Lourdes destaca el cambio en los hábitos de compra. «El público vitoriano es muy agradecido y educado, enseguida sabe lo que quiere, pero ahora se lo pensaba mucho antes de coger nada», añade.
«Estuvimos hace dos años y se ha notado el descenso. Sí, venir viene un montón de gente a mirar, pero van a buscar lo más baratillo, se nota que la economía está de capa caída», desvelan desde el puesto de cerámica de la riojana Carmen Guinea. Con ella coincide Felipe Marcos, natural de San Antonio y Las Vegas, en Toledo, aunque él lo achaca más a su «falta de estrategia». «Otros años he vendido por encima de la media y éste algo por debajo, pero esto es muy subjetivo, con la crisis no sabes cómo acertar».
Psicosis y buena acogida
Encantada está la portuguesa Catarina Lourenco, que por primer año ha mostrado sus cerámicas en Vitoria. «Mucha gente me ha pedido que abra una tienda para vender, pero es complicado. Lo que sí quiero es volver el año que viene», promete. En ello también confía Mariasun, una de las responsables de la feria, que ya ha cumplido su duodécima edición. Ella también incide en que «la psicosis de la crisis se ha notado algo, pero al margen de que alguno de los vendedores esté peor, en general la gente ha respondido, quizá por ser Navidad, y mucha clientela fija ha repetido».
La mayoría, sin embargo, elude poner en números ese descenso. Tan sólo desde el puesto de bisutería de José Javier Gastón admiten que puede rondar «en torno al 25%, al menos en nuestro caso». Ubicado en la plaza de Abastos junto a otros cuarenta vendedores, el Mercado de Navidad ha sido el segundo punto de referencia para comprar regalos. «La gente sabe que tiene la obligación de coger algo por estas fechas, pero en vez de pagar 40 euros, prefiere comprar algo de 15», explican. Conocedores de la situación, han acudido preparados a la cita. «Hemos expuesto artículos más baratos. Por ejemplo, en La Blanca, vendíamos sin rechistar una cadena de cien euros, y ahora nadie la compraría», comparan.
Y es que aunque allí todos valoran positivamente su céntrica ubicación, las sensaciones de los vendedores son muy diferentes. Para Eva, de Ibili Munduan, ni siquiera los Reyes han salvado unas fiestas «muy malas, peor que otros años. Los primeros días fueron criminales, hasta Año Nuevo no ha mejorado y tampoco mucho. Otras veces, el 5 de enero no se podía ni caminar. Menos mal que ya venía mentalizada y no me cogió por sorpresa».
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