Un golazo de 'crack' de Robben y tres grandes paradas de Casillas salvaron en un duelo directo de lucha por la 'Champions' al Real Madrid. Aunque parece que va camino de la recuperación, el equipo de Juande Ramos volvió a ofrecer una imagen preocupante, con dos caras muy diferentes. Después de una convincente primera parte, en la que el Madrid jugó al ataque y fue el dueño absoluto del balón, se echó atrás a defender su escasa renta ante el Villarreal y sufrió hasta el pitido final para asegurar los tres puntos en el debut de Huntelaar y Lass Diarra, que estuvieron correctos en su estreno.
Con la titularidad de Huntelaar por la amigdalitis de Higuaín y la de Lass por la baja de última hora de Guti a causa de unas molestias musculares, el Madrid arrancó el año con mucha fuerza, volcado sobre la portería del Villarreal, pero desperdició sus primeras ocasiones y, ante el orden visitante, fue Robben el único que pudo romper la defensa castellonense con un golazo. El desborde, la verticalidad, la velocidad y el remate de Robben fue lo mejor de una primera parte dominada por completo por el Real Madrid, que, sin embargo, renunció a la pelota tras el descanso.
El gran gol del holandés fue una muestra de la capacidad de Robben para, desde cerca de la cal derecha, irse perfilando hacia el centro con la zurda, hasta lanzar un zapatazo imparable para Diego López. Ya 20 minutos antes Robben había estrellado el balón en el larguero con otro zurdazo desde fuera del área, y aunque Capdevila y Pires se multiplicaron en el primer tiempo para cerrarle, después fue imposible impedir que abriese el marcador con una genial jugada individual.
El otro protagonista fue Casillas, que salvó un gol cantado ante Pires inmediatamente después del 1-0. También Huntelaar, un rematador que está aún fuera de forma, tuvo en sus botas el segundo, pero en su caso, más que por la respuesta de Diego López, fue porque el delantero holandés perdonó.
Con la entrada de Llorente por Nihat, el Villarreal tenía que modificar su planteamiento. Fue por fin más ambicioso en una segunda mitad en la que comenzaron a entrar en juego Cazorla y Pires. Consiguieron encerrar durante muchos minutos a un Madrid que tuvo que volver a dar las gracias a Casillas, sobre todo por la mano izquierda que sacó a bocajarro ante un cabezazo de Rossi.
Incomodidad
En ese momento, cuando aún faltaban 20 minutos para el final, el Madrid había logrado sobreponerse algo al acoso que había impuesto el Villarreal. El equipo de Juande Ramos quiso volver a adelantar su defensa y a intentar hacerse otra vez con el control del balón, aunque acusaba su falta de continuidad, solidez y profundidad, y no estaba nada cómodo.
Ya sin Huntelaar, Raúl pasó a ser el único delantero, con Robben de nuevo en la derecha y Drenthe por la izquierda, pero desaparecieron las oportunidades de gol y apareció el miedo. Defendiendo con muchos apuros su mínima ventaja, el Madrid no dejó de sufrir por la insistencia del Villarreal. El público 'blanco', nervioso, se comía las uñas. Su técnico, Juande -como captaron las cámaras- se las cortaba con tijeras.