La expedición del iurbentia ha llegado poco después de las 13.00 horas al aeropuerto de Belgrado para desplazarse seguidamente a la ciudad de Vrsac, a unos 80 kilómetros, donde los de Vidorreta se medirán mañana al Hemofarm para defender su rango de invicto en la Eurocup. El viaje, además de largo, ha tenido ligeros contratiempos. Primero, el avión ha tenido problemas en una turbina y ya en Münich se han tenido que utilizar anticongelantes en las alas de la aeronave debido a las bajas temperaturas reinantes en la ciudad alemana.
La consulta del terapeuta, por tanto, queda lejos. Todo sea con tal de caer en manos del mejor especialista. Para los males que padece el Bilbao Basket, la Eurocup puede alzarse como el mejor remedio. Cuatro derrotas consecutivas, con el atenuante de la entidad de quienes las endosaron, es un trago duro de digerir en soledad. Un hombro amigo sobre el que llorar y abrirse nunca está de más. Vidorreta y sus hombres lo saben y quieren iniciar en Serbia su proceso de recuperación.
Lo necesitan para no agravar una situación que lleva camino de iniciar la generación de dudas en una afición mal acostumbrada a las exquisiteces. Derrotas como la de Fuenlabrada son las que pueden herir muchas sensibilidades, comenzando por las de régimen interno. A estas horas, a la plantilla vizcaína le duele las dos faltas clamorosas no pitadas a favor de Javi salgado en la acción final del encuentro. Pero le corroe infinitamente más que se llegara a ese escenario en el desenlace de la película. Tenían a la chica enamorada, se abría ante ellos un futuro idílico y no prestaron la suficiente atención a conservar lo mucho y bueno que tenían. Moraleja extraída y partido al cajón.
Da la sensación de que este equipo necesita algo cada jornada. Un estímulo, alguien que haga un doble mortal con tirabuzón invertido. La experiencia continental trajo consigo la, posiblemente, mejor fase de la temporada para este equipo. Ahora, olvidadas las Navidades y expatriados en pleno día de los Reyes Magos, volverán a la Eurocup para dar el banderazo a un mes de enero en el que se concentra su futuro. Tan claro como eso. Serán, desde mañana, ocho partidos en un máximo de 25 días.
Tres citas seguidas en La Casilla
Una victoria en Vrsac ante el Hemofarm calibraría la maquinaria 'iurbentina'. Lo haría, además, a tiempo, ya que después empalmará tres citas seguidas en La Casilla: Pamesa, Buducnost y MMT Estudiantes. En siete días. A eso se le llama un calendario apretado. En la jornada que no habrá Eurocup entre la primera y segunda fase, tocará igualmente jugar entre semana (en Menorca), para regresar otro fin de semana consecutivo al pabellón para intentar dar la réplica al Ricoh Manresa del sopapo que le dio a los vizcaínos en el Nou Congost.
El día 27 podría caer otro choque más (sería el quinto) como local, si el bombo tiene a bien dictaminar que el Bilbao Basket repita calendario y comience y termina en su feudo el antes 'Top' y ahora 'Last'-16 (se ve que hay mucho pensador en esta Euroliga que también rige los designios del segundo escalón europeo). La catapulta está lista. Sólo falta que no le tiemble el pulso a quien apunte.